El Correo Gallego

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crónica personal

PILAR CERNUDA

Pudo haber sido perfecta

11.02.2019 
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SALIÓ bien, muy bien, pero algunos fallos impidieron que la manifestación saliera perfecta. La asistencia fue multitudinaria aunque se producirá la habitual guerra de cifras, y el mar de banderas españolas provocará ira en la izquierda incapaz de aceptar que España tiene un himno, una bandera y una Constitución que la representa más que las enseñas partidistas, los lazos amarillas y las banderas y fechas independentistas inventadas.

La manifestación de protesta por la forma en que Pedro Sánchez y Carmen Calvo han negociado con los independentistas catalanes, y para exigir elecciones generales que traigan un gobierno más capaz, ha sido un éxito. Pero la indignación de los organizadores contra un gobernante que hace concesiones intolerables a quienes pretenden romper la unidad España, impidió a esos organizadores tomar las precauciones necesarias para no dar munición a sus adversarios. Sabían, o debían saber, que la izquierda recalcitrante estaba pendiente de que el buen espíritu de los asistentes quedara contaminado por los lemas y gritos de la extrema derecha. Fueron pocos los gritos y pancartas que no deberían tener cabida en un espacio de respeto institucional, pero suficientes para que el gobierno y los podemitas puedan esgrimirlos para acusar de ultraderecha a los asistentes, que es lo que buscaban.

En el manifiesto sobraba la palabra traidor, como sobró en boca de Pablo Casado hace unos días: se puede hacer oposición sin necesidad de utilizar vocabulario grueso contra un presidente de gobierno. Y los argumentos sólidos del manifiesto quedaron en segundo plano ante unos calificativos que se podían haber evitado... para evitar así, valga la redundancia, que se descalifique la manifestación.

Los promotores eran PP y Ciudadanos. Se sumó Vox y, después, UPN, PAR, FORO y UPyD. Pero los organizadores eran PP y Ciudadanos ¿Por qué no impusieron su criterio en lugar de dar pie a una foto de familia que les igualaba con Vox, que era precisamente lo que quería un Santiago Abascal que pretende crecer -y lo está consiguiendo- a costa de PP y Ciudadanos?. La prueba de que esa foto era peligrosa está en que Manuel Valls no subió al escenario, Vargas Llosa prefirió no leer el manifiesto... y que Rivera abandonó el escenario cuando sonaban los últimos acordes del himno español.

Ha sido una manifestación multitudinaria que tendría que hacer reflexionar a Pedro Sánchez sobre su política respecto a Cataluña. Política paralizada tras el fiasco del relator, pero la puede retomar en cualquier momento porque las promesas de Sánchez suelen tener fecha de caducidad.

Lo peor es que, más que hacer una reflexión sobre las docenas de miles de personas que se han movilizado contra él, su equipo de estrategia ya se habrá puesto a la tarea de difundir las imágenes con las que demostrar que en la plaza de Colón estaba la derecha más ultra. No el centro derecho democrático harto del entreguismo gubernamental, que es el que mayoritariamente había en Colón.

Periodista