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reseña musical

RAMÓN G. BALADO

Pianismos en la “Escola Berenguela”

11.02.2019 
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Concierto de alumnos de Alexander Gold en la “Escola Berenguela”-20´00 h.-, sesión de las acostumbradas, que, cada cierto tiempo, nos acercan al momento y evolución de los elegidos para cada jornada. Cristina Costa Ling, nos obsequiará con el primer tiempo de una “Sonata”, de F. J. Haydn, autor de una importante cantidad de obras, las primeras dedicadas al clave, en medio de un largo proceso de evolución de los propios instrumentos, y que al padre de la sinfonía le encontrará en el espacio de transición del clave al piano y que la posteridad reservará a grandes talentos de toda época, que han contribuido a su necesaria recuperación. Haydn aportará los necesarios recursos para una evolución que comenzará a dejar los resultados más inmediatos en Mozart y Beethoven. El ruso Aram Katchaturian con una ”Sonatina”, un compositor que no se prodigó en este género y muchas de las que compuso, pertenecen a los años de estudios. Sus preferencias, se decantarían definitivamente por la música orquestal, aunque sí conseguirá que se le valore por los cuidados álbumes de música para niños. También, con esta pianista, la “Zarabanda” de K. Böhm.

Miguel Iglesias Liste, abarcará su tarde con un mayor número de piezas, comenzando con el “Preludio y fuga en Re M. nº 5” de “El clave bien temperado”, conjunto de piezas de máxima exigencia que se presentan en dos libros, compuestos entre 1722 y 1744. En ellos, como es sabido, se exploran todas las posibilidades que aportan el temperamento igual, cuyos fundamentos se habían consolidado recientemente. A estas alturas del siglo XVIII, el propio lenguaje musical estaba en plena evolución y nuestro compositor lo llevaría a sus máximas posibilidades. Un romanticismo en la plenitud y al borde del cambio de estéticas, es el que tendremos en Sergei Rachmaninov, a través del “Estudio nº 5, Op. 39”, el “Appasionato”, en Mi b m., y uno de los que consiguió mayor celebridad, tanto entre los intérpretes como entre los aficionados, pieza que se llegó a comparar con el “Preludio nº 24”, de F. Chopin. El conjunto de las piezas que integran este conjunto, es superior a los “Preludios”. Chopin con la “Polonesa heroica, en La b M. Op. 53”, dedicada a un potentado financiero y que, como resultado, nos presenta una composición de talante más bien solemne con una rítmica fuertemente acentuada. Todo un alarde de recursos para el intérprete.

Schumann, en algunas de las ”Phantasiestücke” , con referencia en lo literario a la narrativa de Hoffmann, nuestro apreciado Schumann, les dio vida durante su estancia en Rosenthal, en compañía de la pianista inglesa Anna Robena Laidlaw. Junto a la serie de las “Kinderscenen”, suponen las únicas colecciones líricas en las que todas las piezas llevan un título preciso. En el contexto de la cultura alemana, “phantasiestücke”, deja un espacio posible a la improvisación. Con Schumann estamos y un buen momento para recordarnos que, en una semana, disfrutaremos de un programa a cuatro manos, en el “Paraninfo da Universidade”, con obras de Schumann y Brahms, con Rosalía Gómez Lasheras y Javier López Jorge.

Fabio Parada Rodríguez ofrece “El puerto” de la suite “Iberia” de I.Albéniz, en el “Primer cuaderno” la quintaesencia del tradicional “polo”. Liszt, de la “Rapsodia húngara, nº 10, en Mi M.”, que se inicia con un motivo rítmico suave en el “Andante deciso”, para entregarse a un despliegue imaginativo a partir del “Allegro capriccioso”. Zingarismos a la manera de Liszt, preocupado por conseguir un personalísimo tratamiento de unos estilismos de arraigo popular. La fantasía como elemento que da razones a las composiciones que primordialmente, ansían la independencia. También un Liszt/ Paganini, para abundar sobre el tema, en esa ocasión con el “Estudio (La Chasse), nº 5, en Mi M.”, un trabajo en dedicatoria a Clara Schumann, sobre un adaptación de seis de los conocidos “capriches pour le violon”, del virtuoso que convocaba multitudes en cualquier lugar que visitase, y que aquí destaca por las octavas dobladas.

L. van Beethoven con la “Sonatina en Sol M. Op. 79”, obra que para Vicent d´Indy, es una auténtica sonata en miniatura, con todos los elementos de la antigua forma a la que el autor parece haber querido decir adiós, antes de dedicarse a las grandes creaciones de la tercera manera. Durante bastante tiempo estuvo considerada como una obra secundaria, aunque manifiesta un refinamiento ostensible y Antón García Abril, por una de las piezas tan de su firma para el piano, “Diálogos de las estrellas”.