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reseña musical

RAMÓN G. BALADO

“Sol, quizás o nada” de Hugo Gómez Chao, entre Poulenc y Brahms

17.01.2020 
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“Sol, quizás o nada”, de Hugo Gómez Chao, obra encargo de la “Fundación SGAE” y “AEOS”, en estreno, comparte cartel en el Palacio de la Ópera de A Coruña-20´30 h.-, repitiendo mañana a las 20´00 h., con el “Concierto para dos pianos en Re m.”, del que serán solistas Lucas y Arthur Jussen, y la “Sinfonía nº 1, en Do m. Op. 68”, de J.Brahms, bajo la dirección de Otto Tausk. Hugo Gómez siguió la escuela de David del Puerto antes de seguir en la “Kunstuniversität”, de Graz, con Beat Furrer. Recibió una beca de la Diputación de A Coruña, para ampliar perfeccionamiento durante dos años consecutivos. También estudió con Clemens Gadentätter, Sergio Luque, J. Rueda, Friedrich Haas, y dirección con George Pehlivanian. Fue premiado en el “XIII Certamen de Jóvenes Compositores Fundación SGAE-CNDM, Xavier Montsalvatge” y Compositor en Residencia de “Juventudes Musicales”, en dos convocatorias. Fundó el “Festival RESIS”, del que es director artístico en A Coruña, importante laboratorio de iniciativas contemporáneas y recibió encargos, entre otros, de la “Ensemble Modern Ac.”, del “Festival Tres Cantos”, del “Teatro del Canal” o del “Museo de Belas Artes” y de la “Cía de Danza Contemporánea La Pharmaco”. Recibió el “XXIX Premio de Jóvenes Compositores” de la “Fundación SGAE/ CNDM”, por “Límites en negro”

Otto Tausk, el director, comenzó sus estudios de violín con Viktor Liberman e Istvan Párkanyi, para seguir en dirección con Jurgen Hempel y Kenneth Montgomery. Vendrá un periodo de perfeccionamiento con Jonas Aleksa, en el “Vilnius Conservatory” para comenzar a probar seguir en dirección de orquesta en el “Ensemble MAE (Maarten Altena Ensemble)”. Fue asistente de la “Rotterdam P.O.” y de la “Holland Symphonia”. En 2006, ofreció en primicia “After Life”, dee Michal van der Aa, con un precedente en “Protesialos en Laoma”, ópera póstuma de Rudolf Escher, en versión de Willem Boogman. A partir de 2002, pasará a la “Sinfonienorchester St. Gallen”, colaborando también con la ópera, con trabajos como “Annes Maske”, de David Philip Hefti y Alain C. Sulzer. Y desde 2006, conocerá una importante etapa como invitado con la “Vancouver S.O.”.

Los hermanos Lucas y Arthur Jussen, holandeses y nacidos en un ambiente musical propicio por su madre Christianne van Gender, flautista, y su padre Paul Jensen, percusionista, integrante del “Ensemble Da Capo”, se llevan tres años de diferencia, pero han crecido musicalmente a la par, teniendo como maestros a Jan Wijn, María Joâo Pires, Ricardo Castro y Lang Lang. Se presentaron en público con el “Concierto para dos pianos K. 365”, de Mozart, en 2006, en el Concertgebouw con la “Netherlands Radio C.” y Jaap van Zweden. Firmaron con el prestigioso sello “DG”, con el que llevan ya varios registros. Lucas pasó por la “Escuela Superior de Música Reina Sofía”, con Menahem Pressler y Dmtri Bashkirov. Sobre sus andanzas, están disponibles documentales, entre los que destacan “Help Ik Heb Talent”, de Roel van Dalen y “Jeux Gijs”, de Leonard Bassenling.

El “Concierto para dos pianos en Re m.”, de F.Poulenc, nace como sugerencia de la princesa Edmond de Polignac, en el estío de 1932, en medio de un clima de gran entusiasmo y con la conciencia de que había dejado atrás la etapa de formación. Vio la luz en el Festival de Música de Venecia, en septiembre del mismo año, con la “O. de la Scala”, de Milán, bajo la batuta de Désiré Defauw, contando como solistas al autor y a su colega Jacques Février, quienes, tras el éxito, repetirían la experiencia. Como detalles, el “Allegretto”, por el duelo de pianos y una coda sombría entre apuntes de castañuelas, en pasajes “pianissimi”. Vendría a colación los devaneos procedentes de la música balinesa, que había conocido en la Exposición de París”, de 1931. El “Final: Allegro molto”, cambia de orientación por las ostensibles recurrencias a la música de Gershwin y su entorno cultural, muy pujante en aquellos años. Ranaud Machart comentará sobre Poulenc, en su obra para el teclado: “Au concerto postromantique “alla” Brahms, oú la grande arche domine, s´y oppose la “fantasie” (au sens le plus strictement musical du terme), genre concertant que practique Ravel dans ses deux concerts pour piano, ecrits quelques mois (1929-1931), avant les deux pianos de Poulenc. Dans son “Concert pour deux pianos”, un kaleidoscope d´idées musicales. Charles Bruck, qui dirigeait l´ouvre avec Fëbrier et Poulenc au “Festival de Strasburg”, en 1960, nous a rappelé le conseil qui lui avat donné l´auteur pour l ínterpretation d troisième mouvement: Plus cochon!”

Brahms con la “Sinfonía nº 1, en Do m. Op. 68”, obra sobre la que trabajó durante tiempo ya que las primeras ideas del primer movimiento fueron pensadas en el período “Sturm und Drang”, aunque fue parcialmente terminado en 1862. Una década después lo volvió a elaborar añadiendo la lenta introducción, y compuso entonces también los otros tres movimientos. En septiembre de 1876, la sinfonía estaba acabada, como da fe la prueba de su manuscrito. Difícilmente puede pasar inadvertida en esta obra la estrecha afinidad con Beethoven, en particular con sus dos sinfonías en tonos menores. Todo el primer movimiento de la obra está dominado por una especie de impulso musical que juega un importante papel en la introducción, proporciona el contrapunto al tema principal, y es el rasgo dominante del segundo tema y del desarrollo. Esta especie de “leit motiv”, aparece una y otra vez, en diferentes pasajes y en formas distintas, ayudando a conferir al movimiento entero su perfecta homogeneidad. En cambio, los dos movimientos centrales son más ligeros y breves, y en este sentido, Levi los consideraba más apropiados para una serenata que para una sinfonía tan ampliamente elaborada. El “Finale”, parece precipitarse hacia una catástrofe, hasta que repentinamente, un solo de trompa, canta el mensaje de salvación.