El Correo Gallego

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RAMÓN G. BALADO

“La Sonnambula” de Vincenzo Bellini

06.10.2017 
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Entrada de temporada en clave operística con “La Sonnambula” de Bellini, en versión de concierto, en propuesta de “Amigos de la Ópera de Santiago” y “Amigos de la Ópera de Vigo”, con una primera función en el Auditorio de Galicia-20´30 h.-, y sesión previa de las citas Conversando con…-19´45.-, que contará con el secretario de la compostelana, José María Miranda y el director de la de Vigo, Daniel Diz. El domingo día 8, podrá seguirse en el Teatro Afundación de Vigo-19´30 h.-, contando para su dirección con Manuel Covas, el mismo que tuvo bajo su responsabilidad la de “Cineuropa30”, del año anterior, para “Metrópolis” de Fritz Lang, con la banda sonora original, una versión para pequeña orquesta de la composición firmada por Gottfried Huppetz. Coves vivió una productiva experiencia con los “Teatros del Canal”, por el espectáculo “Una noche en el Canal”, de Boadella, teatralizando “Una noche en la ópera” de los Hermanos Marx.

El cuadro de solistas que nos acompañarán, cuenta con dos voces que hace poco participaron en “Un ballo in maschera” de Verdi, la soprano de excelente escuela rossiniana, Marina Monzó, vivo ejemplo de la “Ac. Rossiniana de Pesaro”, siempre bajo la tutela del insigne Alberto Zedda, y el tenor Pablo Carballido. Aprovechando recursos, nuestra tierra aporta voces con carreras contrastadas: el bajo Pedro Martínez Tapias, que probó experiencias en el ciclo de “As novas voces galegas”; la soprano Eva Tenorio, que también participó en “Curlew River” de Britten, programada en Vigo y que conoció la docencia de Plácido Domingo, Mirella Freni, Juan Diego Flórez o Carlos Álvarez y La mezzo Nuria Lorenzo, un valor fijo por sus frecuentes participaciones tanto en ópera como en recitales líricos. Otras voces serán, el bajo Felipe Bou, que comenzó su andadura con Antonio Blancas y Alfredo Kraus, completando el elenco el tenor mejicano Jesús León, formado en la “Solti Ac. de Belcanto”, en el “Domingo Thorton Young Artist Program” y en el “Boston Opera Insitute”. El “Coro Gaos” de Fernando Briones, tan entusiasta y entregado, como pudimos comprobar en la “Gala Rossini: Alberto Zedda, en el recuerdo”, vuelve a confirmar su colaboración para esta producción de apertura de curso.

Bellini y “La Sonnambula” , para continuar esta iniciativa de colaboración tras “Los pescadores de perlas” de Bizet, del año anterior. Una ópera arraigada en el gusto de los buenos aficionados, en el que el compositor recurre a un libreto de Felice Romani, quien a su vez toma libremente argumentos del ballet de título homónimo de Eugène Scribe, con tratamiento musical Ferdinand Hérold. Será en “Teatro Carcano” quien acoja su estreno, en medio de un enfrentamiento permanente con “Alla Scala” de Milán, lo que suponía una carrera de novedades en cartel, para ganarse al público. Para “Alla Scala” destinará Bellini “Norma”, y en esta dura auto-competencia, saldrá airoso pese a la limitación de tiempo. El estreno se dará en marzo de 1831, con los vientos a favor por el elenco elegido, en el que coincidieron la diva Giuditta Pasta y el no menos portentoso Giovanni B. Rubini. Para mayor aliciente, Bellini superaría a su colega G.Donizetti, quien también había alcanzado la gloria con “Anna Bolena”. La riqueza de sus melodías y el distanciamiento de la dependencia rossiniana, fue otro de los aspectos a tener en cuenta.

Nada que objetar ante un público entregado, en uno de sus trabajos que evidenciaba la madurez del compositor, y así bastará con acercarse a la opinión aparecida en la “Gazzeta Privilegiata di Milano”, en donde podía leerse: “”No más “Pirata”, no más “Straniera”, no más “Capuleti e I Montecchi”; aquí no hay reminiscencias, ni propias ni ajenas: la inspiración ha sido espontánea y el resultado afortunadísimo”. Los problemas llegarían de inmediato en cuanto a la legalidad de la obra, en esa época en la que la producción artística estaba poco tutelada. El capricho de desaprensivos empresarios, dio entrada a la circulación de partituras arregladas para canto y piano, poniendo en solfa los genuinos derechos de autor, en manos de “Ricordi”. Todo ese aluvión de partituras que no hacían sino sembrar dudas y que le animarían a reaccionar: “Me dirijo a las direcciones teatrales, a los Srs Empresarios y Negociantes de la Música, rogándoles considerar como espuria cualquier partitura de La Sonnambula” que les fuera ofrecida, excepto las copias firmadas por mí o por el Sr. Giovanni Ricordi, en cuya casa se encuentra el único original. De esta manera todos ellos podrán salvar mi honor y su propio interés..”. Envío asimismo una carta-circular a los editores y empresarios italianos.