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PILAR BERMEJO

El reciclaje de las baterías de litio

24.07.2019 
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LA introducción de las baterías de litio como sistemas de almacenamiento de energía ha permitido que podamos disponer de dispositivos electrónicos portátiles, como los teléfonos móviles, ordenadores, etcétera, que ya son indispensables para nuestra vida diaria. Conocemos el problema del reciclaje de este tipo de dispositivos, que, aunque contienen elementos muy valiosos, y algunos muy escasos (los llamados elementos críticos estratégicos) se reciclan en muy pequeña proporción. Este problema se verá agudizado a muy corto plazo debido al creciente uso de los coches eléctricos, en los que, evidentemente, las baterías de litio, de gran tamaño, son una pieza clave.

Se estima que en 2030 los residuos de baterías de litio a nivel mundial pueden alcanzar los dos millones de toneladas por año. ¿Qué vamos a hacer con semejante cantidad de residuos? Si las tendencias actuales en relación al reciclaje de este tipo de baterías no cambia, tendremos un serio problema, ya que en la actualidad las tasas de reciclaje de la Unión Europea y de Estados Unidos es inferior al 5 %.

Los especialistas en baterías ofrecen una larga lista de razones para desarrollar nuevos y mejores procedimientos para reciclar este tipo de baterías. Los materiales recuperados podrían ser utilizados para fabricar nuevos acumuladores, con lo que se reducirían los costes de fabricación y, por supuesto, los precios de los coches eléctricos. Además de litio, estas baterías contienen otros elementos costosos, como cobalto, níquel y manganeso, en concentraciones altas. De manera que la recuperación de estos metales desde las baterías podría ser más económica que obtenerlos a partir de minerales.

Por otra parte, además de los beneficios económicos directos, se podría reducir la cantidad de material que llega a los vertederos. Debe tenerse en cuenta que estos metales pueden fugarse fácilmente de la carcasa de las baterías enterradas y contaminar el suelo y las aguas subterráneas.

En la actualidad hay muchas razones que explican que estos valores de reciclaje se mantengan en niveles tan bajos. Entre ellas destacan, en primer lugar, dificultades técnicas, barreras económicas, problemas logísticos y falta de legislación que dé respuesta al problema.

En relación a las dificultades técnicas, ya comenzamos a tener noticias esperanzadoras. Aunque hasta hace poco tiempo solo grupos de investigación de perfil académico estaban estudiando este tema, el pasado mes de enero se creó en Estados Unidos el primer centro de I+D de reciclaje de baterías de litio, y en el Reino Unido se constituyó un gran consorcio de investigadores dedicado a mejorar el reciclaje de estas baterías. Se están dando pasos muy positivos en el terreno de la investigación, pero es preciso vencer los problemas económicos y las dificultades logísticas y, sobre todo, urge generar reglamentaciones al respecto.

Académica de la RAGC