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políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ SAÁ

La resaca de la Diada

16.09.2018 
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POCA resaca hubo tras los festejos del Día de Cataluña. Había poco que celebrar. Los unos, los independentistas, los separatistas, los secesionistas, más 'divididos' que nunca, fueron conscientes de que su farsa rupturista comenzaba a desvirtuarse ante la realidad de los hechos y ante la fuerza de la ley y el orden constitucional. Los otros, las auténticas víctimas de este interesado y partidista 'procés', se despertaban conscientes de que una Diada que a todos debería pertenecer, se la habían apropiado una amplia minoría social tan temeraria como atemorizante.

Incluso aquellos que se habían inscrito (quizá por miedo, por obtener efímeras concesiones, o incluso por desafío) en la manifestación "por la República", veían cómo ni los números cuadraban, ni el impacto de tan ilegítima reivindicación lograba el éxito deseado. Hasta la UE, a través de su Consejo de Europa, manifestaba el mismo día de la celebración su alineamiento incondicional con la "democracia española" frente al desafío independentista; y sentenciaba, a través de su secretario general Thorbjorn Jagland, que cualquier conflicto debía solucionarse bajo los preceptos de la Constitución Española.

Todo ello, pese a que Quim Torra, en un tono más belicista que nunca, había convocado a los de su cuerda a "alzarse" en "combate" para lograr una supuesta "Cataluña libre". Pero ni sus falsas proclamas, ni las amenazas de los Comités de Defensa de la República (CDR), consiguieron ni el impacto deseado, ni el caos que pretendían extender hasta el 3 de octubre, a modo de contrapunto al discurso de Felipe VI en defensa de la unidad de España.

No es contra la Ley de leyes que a todos nos ampara contra lo que se sublevan los que defienden el 'proceso constituyente', ni siquiera contra la Corona, ni contra las instituciones que conforman el Estado español, sino contra todos y cada uno de nosotros, contra todo un país que no está dispuesto a renunciar a una Comunidad Autónoma, a un territorio que a todos pertenece, y sobre el que nadie puede ni tiene derecho a decidir de manera unilateral.

Lo demás: el silencio del Gobierno; la cobardía que se desprende de las declaraciones de algunos de sus ministros relativas a los 'políticos presos' por presunta rebelión y malversación; el autoritarismo de ciertos grupos políticos frente a los no nacionalistas; los radicales que ya planean disturbios para el aniversario del 1 de octubre; ese amarillo que representa la traición a España; la presencia de ultraderechistas, antifascistas, exetarras y condenados; los errores de la justicia alemana y belga; y hasta agresión y la presión incesante a jueces y fiscales, y los ataques a las Jefaturas de Policía, no son más que actitudes y actos cobardes que nunca triunfarán en un Estado de Derecho como el nuestro.

www.josemanuelestevezsaa.com