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JOSÉ ANTONIO PENA BEIROA

Ron versus Saracho

24.10.2019 
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EN la Audiencia Nacional se sigue la demanda penal por la posible comisión de varios delitos económicos, como falsedad, administración desleal, estafa de inversores y apropiación indebida, contra directivos del Banco Popular, entre ellos, sus dos últimos presidentes, Emilio Saracho y Ángel Ron, quienes se responsabilizan mutuamente.

Saracho solo fue presidente de Banco Popular durante algo más de tres meses, mientras que Ron lo fue durante diez años. El primero no dispuso prácticamente de tiempo para dañar la entidad, sino el justo para enterarse de que la ampliación de capital de 2016 por 2.500 millones era insuficiente. Según él debería haber sido por al menos 8.000. Véase la magnitud del déficit de capital que heredó. Recordemos que en la etapa de Ron para cubrir sus necesidades de capital, se realizaron dos grandes ampliaciones en 2012 y 2016.

Ya en sus cuentas anuales de 2012, después de la primera ampliación, se aseguraba haber cubierto los requerimientos de cobertura de activos problemáticos, argumento que se repetía en la de 2016. Por lo tanto, se deduce que en 2012 ya se ocultó la situación a los accionistas, pues en los ejercicios siguientes fue imposible conceder créditos tan malos que consumiesen ese capital.

Finalmente, las cuentas anuales de 2016 mostraron unas pérdidas de 3.485 millones de euros y un cargo a resultados de más de 5.500 millones de euros por deterioros de activos dudosos y adjudicados, en abierta contradicción con la nota de valores de tan solo seis meses antes. Como en 2012, se aprovechó el nuevo capital para el reconocimiento de cuantiosas pérdidas que se acumulaban, probablemente, desde 2010. Todo ello en la etapa Ron.

En las demandas judiciales, por la vía civil, de la ampliación de capital de 2016, el banco achaca las pérdidas a los efectos de la entrada en vigor de la nueva circular contable del Banco de España. Pero, realizado un análisis sectorial de las variables a las que principalmente afecta, se concluye que Banco Popular muestra un comportamiento totalmente divergente al resto del sector, por lo que cabe presumir que sus datos de partida, antes de la entrada en vigor de dicha circular, no respetaban el principio de imagen fiel. Todo ello, también, en la etapa de Ron.

Además alegan que la resolución del Banco Popular se debe a la coyuntura de masivas fugas de depósitos del banco y, como consecuencia, su iliquidez. Esto sí, en el mandato de Saracho. Pero lo cierto es que esas retiradas se debieron a la pérdida de confianza de sus clientes y de los mercados, ante las dudas de su solvencia, que se arrastraban desde que se conocieron las cuantiosas pérdidas de 2016. Como en el boxeo, Saracho habría caído por KO ante Ron.

Economista