El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G. BALADO

Rossini: “Il Barbiere di Siviglia”, en el Espacio Cultural San Martiño Pinario

14.08.2019 
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Ópera en San Martiño Pinario con “Il Barbiere di Siviglia” de G.Rossini, dentro de su temporada lírica, que tendrá dirección artística de Vincent Alberola, los días 14 y 17, en el Espacio Cultural de Monasterio- 21´00 h.-, bajo una puesta escénica de Beatriz Bravo y la dirección coral de Mateo Iglesias Seoane, para una producción de José A, Otero Paradela.  Destacan en el cuadro de solistas, el barítono  Gabriel Alonso- “Figaro”-, quien en principio se inició  como saxofonista antes de decidirse por el canto, siguiendo la escuela de Alberto Zedda, Ricardo Estrada y Roberto Accurso, para ampliar con  J.José  Rodríguez, cantante que tanta presencia tiene en la últimas temporadas líricas de nuestra tierra.  Pasó por la cátedra de canto A. Kraus, de la “Fundación Areces” de la “Escuela de Canto Reina Sofía, con Ryland Davies. Profesionalmente se estrenó en el Teatro Victoria Eugenia, de San Sebastián y entre las obras que dio a conocer, destacan “Dúas cantigas”, de Xavier de Paz, la “Cantata Rosaliana”, la ópera “A Raíña Lupa”, de F. Vázquez Arias y “Sos” de j. Durán. Forma dúo con el pianista Ricardo Blanco.

Vicent Alberola, el director, es titular de la “Orquesta 430”, la “O. Real Sitio” e invitado de la “Ópera Perm”. Fue miembro como clarinetista  de la “Mahler C.O.”, “Les Dissonaces” y de la “OSG”. Estudió con G. Pieterson en la “Royal Concertgebouw”, con Walter Boeykens, en el “Conservatorio de Amberes” y con Larry Combs de la “Chicago S.O.”Fue invitado por la “Concertgebouw O.”,  la “Lucerne Fest. O.”, la “Mahler  C.O.” y la “New York P.O.”. Su salto a la batuta comenzó en 1996, en la “Xove da OSG”
La soprano Patricia Rodríguez Rico- “Rosina”-, estuvo en ese espacio ofreciendo un recital con el pianista M.Burgueras, dedicado a “Lo divino y lo profano”. Fueron sus maestros Fernando Balboa, Maite Bárbara, Carmen Subrido, Elena Pérez Herrero y Alicia Nafé. Fue premiada junto al pianista citado con el “Gregorio Baudot”, de 2014. Tras asistir a clases magistrales de Ann Murray, Gregory Kunde, Elena Lazarska y el divino Alberto Zedda. Compartió escenario con Barbara Frittoli, Ewa Podles, Elisabete Matos, Leo Nucci, además de estrenar obras de Guillermo Martínez, Manuel A. Prada y Gabriel Ordás.    Emmanuel Faraldo -“Conde Almaviva”-,  tenor italo-argentino, llegó en el 2104, a la Escuela Superior Reina Sofia, donde se formó con Ryland Davies,  y al año siguiente, al “Centre de Perfecionament Plácido Domingo”, del Palau valenciano, siguiendo la docencia de Gregory Kunde. Disfrutó también de la compañía de M. Burgueras y entre las producciones en las que destacó, se cuentan las realizadas en el Teatro de La Zarzuela, el “Liceu”, de Barcelona  y el Teatro Real, de Madrid, con títulos como “Idomeneo”, “Il Viaggio a Reims”, Samson y Dalida” o “La Bohème”.

 El barítono Pedro Quiralte- “Don Bartolo”, estuvo en la “Acc. Nazzionale di Santa Cecilia”, en Roma y en la “Opera Studio”, con Renata Scotto. Compartió actividades con primeras voces: Camarena, Ewa Podles, Thomas Hampson, Daniella Barcellona, recibiendo asesoramientos de Carlos Chausson y Celso Tamayo.    David Cervera- “Don Basilio”-, es otro caso que se inició como trombonista aunque el salto  en la voz lo dará en 2013 en el Teatro Petruzzelli, en “Rigoletto”. Como barítono-bajo, estudió con F. Valls, en 2005. Fue finalista del “Concurso M.Ausensi”, de 2009.  Para el resto de roles, tendremos a Anais Fernández Cerniera-“Berta”- , compostelana formada con Teresa Novoa, Beatriz Riobó, Diana Somkhieva, y que recibió un Primer Premio en el concurso que promueve Vladimir Spivakov; estrenó  “Coloquio”, de Camargo Guarnieri, y continúa estudios en la “Escuela Superior Reina Sofía, en la Cátedra A. Kraus, con R. Davies,a Jacobo Rubinanes- “Fiirello”- pontevedrés, se forma en la Escuela Superior de Canto, de Madrid y estrenó “Balansyya”, del maestro Vilaplana.

“Il Barbiere di Siviglia”,  cuyo libreto está inspirado en una obra maestra teatral de valor reconocido, emblemático para valora la interdependencia entre lo musical y lo literario, según el maestro Zedda. Algunos consideran que la ópera que Rossini compuso, se ha convertido en el melodrama jocoso más representado y apreciado por el público de todas las épocas y latitudes, precisamente por fundir una música de calidad sublime con un texto literario de elevado perfil. Con la  lógica implacable de su desarrollo, la inteligencia de los diálogos, la definición psicológica de sus personajes, el texto de Beaumarchais-Sterbini obligó al compositor a medirse con parámetros realistas ajenos a su cuerda. Problemático sacar adelante una puesta en escena que tenga en cuenta la indudable densidad humana  de unos personajes que en arias y dúos, actúan de forma perfectamente identificable, y que  al mismo tiempo se correspondan con la abstracción de los concertantes, donde cada una de las figuras se ve arrastrada por una hilarante locura, o que sea pertinente con el juego del disfraz, donde los personajes pierden su semblante y personalidad.

Única entre las obras maestras  conocidas, la ópera propone dos lecturas divergentes, ambas legítimas. La primera, “Almaviva, o sia L´inutile precauzione”, pensada por Rossini y Sterbin para resaltar la presencia de Manuel García y frente a esa, una segunda, prevalente en la tradición ejecutiva por la frecuente omisión  de “Cessa di più resistere”, que por el contrario tiene  a “Figaro” como un verdadero protagonista de la ópera.  Ambas lecciones, aún siendo ideológicamente diferentes, han convivido siempre de forma pacífica y obteniendo  el mismo éxito incondicional. Sostener que un “Barbiere di Siviglia” donde se canta el aria final de “Almaviva” es algo diferente a un “Barbiere” donde esa aria queda omitida revela una lejanía absoluta de la vida de la experiencia del teatro.

Richard Osborne, por su parte confesará: Al principio “Il Barbiere di Siviglia” no fue la ópera de Rossini que más gustó, Alcanzó las jerarquía de obra clásica  un poco después, y por extraño  que parezca, en momentos en que el prestigio general  de Rossini comenzaba a decaer. Ahora aceptamos la jerarquía, pero tendemos a ignorar la influencia fundamental que ejerció en su momento. En 1816, el “Figaro” de Rossini chocó y conmovió a un público en general desprevenido. Aquí, en su más reciente manifestación, el “Largo al factorum”, de “Figaro”, estaba la manifestación de la antigua fuerza impulsora, el libidinoso “élan vital”, que es la base de muchos elementos innovadores y juveniles que se manifiestan en los asuntos humanos. La famosa cavatina de “Figaro” se extiende a  otros elementos: al oído de Rossini para los timbres vocales e instrumentales de astringencia y brillo especiales, a su control de la forma y las explosiones controladas en el marco de las formas que son un raso tan específico de esta ópera, a la rapidez y a la inteligencia con que pone música, y a lo que Verdi denomina, la abundancia de auténticas ideas musicales.