El Correo Gallego

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CIFRAS Y LETRAS

SENÉN BARRO AMENEIRO

Excesos y amenazas globales

22.03.2020 
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HACE UNOS DÍAS tuve el placer de presentar a Emilio Ontiveros con ocasión de la presentación de su último libro: 'Excesos. Amenazas a la prosperidad global'. Comparto con Emilio el ser miembro del consejo del Observatorio para el Análisis y el Desarrollo Económico de Internet (ADEI), lo que me permite escucharle en vivo con cierta frecuencia y aprender de él, no solo por lo que dice sino por cómo lo dice. Es la sensatez ilustrada.

De camino al auditorio de la Fundación Paideia, donde se presentó el libro, pasé por delante de la sede de otra Fundación, la Barrié, y recordé la conferencia que dio allí en 2009 Robert Solow, Premio Nobel de Economía 1987. Todavía retumba en el auditorio una frase suya: "El capitalismo ha perdido su norte al primar al especulador sobre el emprendedor". Entonces vivíamos de lleno la crisis económica global iniciada un año antes. Esta frase resume de un modo inmejorable el origen de aquella crisis económica, de la que aún no hemos salido para meternos en otra aún peor, aunque ahora por un origen muy distinto. Por cierto, alguien le pregunto a Solow cuándo saldríamos de la crisis y este respondió muy seguro que España tardaría algo más que EE. UU., pero que calculaba que sería alrededor de 2011. Ser Premio Nobel no le convierte a uno en el oráculo de Delfos, evidentemente.

El libro del profesor Ontiveros analiza los porqués de la situación socioeconómica mundial -previa a la crisis del Covid-19, claro- y algunos de los excesos cometidos, así como las amenazas a la prosperidad global. Además, como suele hacer Ontiveros, su libro no se queda solo en el análisis, ni siquiera en el diagnóstico, sino que avanza propuestas terapéuticas, identificando las decisiones políticas necesarias para acortar la enfermedad de la economía y tratar de que no haya recaídas. Políticas que, como dice el autor, han de asumir como premisas la inclusión y el juego limpio, la conservación del planeta y la cohesión de las sociedades, con el convencimiento de que ha de ser la economía la que se supedite a esas exigencias sociales y no al contrario. Concuerdo plenamente con este planteamiento, que me gusta resumir diciendo que en estos temas tiene que ser el Estado y no el mercado el que fije las reglas del juego.

Una de las medidas a aplicar, quizás la más importante, es la intensidad y progresividad fiscal, que no es un castigo a los que más tienen, claro, sino una forma de acortar la desigualdad de probabilidades, ya que centrarnos en la igualdad de oportunidades no es suficiente. Y no hay nada que iguale más las probabilidades que el acceso a una educación de calidad, en igualdad de condiciones, al margen de las situaciones socioeconómicas de cada cual. La desigualdad nunca fue rentable, ni siquiera económicamente.

Se necesitan personas y libros que hablen a la gente, no solo a los políticos o a las élites. Solo hablándole a la gente esta puede responder y solo si somos interpelados y respondemos, los políticos nos escucharán. Gracias por este libro, Emilio.

 

* DIRECTOR CIENTÍFICO DO CITIUS, CENTRO SINGULAR DE INVESTIGACIÓN EN TECNOLOXÍAS INTLIXENTES DA USC