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CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

Teoría de las dos mitades

21.04.2009 
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¿Está Galicia dividida en dos mitades? Eso es lo que afirman al menos algunas voces de la oposición y de ciertos círculos intelectuales. El propósito de la teoría parece claro; se trataría primero de relativizar la victoria de los vencedores, y después de avisarlos contra la adopción de medidas unilaterales que no tendrían, de aceptar la tesis, la suficiente legitimidad.

La existencia de una de esas mitades es incontestable. Se agrupa bajo una misma sigla, cuya composición electoral abarca diferentes edades, demografías y puntos cardinales. Es la otra mitad la que admite más discusión porque sólo se obtiene de la suma de cantidades heterogéneas: las que aportan socialistas y nacionalistas. O sea, que esa mitad, está escindida en dos porciones, tal y como acaba de verse.

Se reitera en la oposición el error que se cometió en el Gobierno. El lazo de unión inicial de Touriño y Quintana no fue un programa común, sino un común deseo de desalojar a Fraga. Eso no hubiera sido determinante, si de ese precario vínculo se hubiese evolucionado hacia una relación más estrecha, pero tal cosa no sucede y así el balance es un rosario de desencuentros que los gallegos castigan.

Fueron por lo tanto PSdeG y BNG quienes dinamitaron esa mitad. Son ellos los que se han empeñado en convencer al país de que esa mitad era una ficción. El fiasco electoral lleva consigo el fracaso de todo un modelo. Nadie duda de que a partir de ahora será más difícil convencer a los gallegos de que socialistas y nacionalistas pueden gobernar armoniosamente.

Juega en contra la memoria histórica y también el crudo el presente. Seleccionemos de la actualidad dos asuntos candentes y preguntémonos si la oposición forma una verdadera mitad. ¿Son coincidentes los planteamientos de PSdeG y BNG en materia de financiación autonómica? Ya no lo fueron cuando estaban en el Gobierno y es dudoso que coincidan ahora.

Tampoco la mitad es operativa en cuesiones idiomáticas. Sectores socialistas empiezan a virar hacia la libertad, en coincidencia con los nuevos planteamientos de los compañeros de Euskadi. Cuando se inicien las previsibles movilizaciones contra la nueva política lingüística, no parece que vayamos a ver a Pachi Vázquez sosteniendo una pancarta de la Mesa.

La idea de que existe una Galicia separada en dos mitades carece de base de sustentación. A menos que PSdeG y BNG decidan elaborar un programa de oposición común, tendremos dos oposiciones con sendos matices, que no harán más que reflejar un hecho terco: la clientela social de unos y otros es distinta y distante.

Pero el empeño de asentar esa imagen dual del país tiene también el objetivo de desligitimar de antemano algunas medidas del nuevo Gobierno. Partiendo de la idea por todos compartida de que el consenso es necesario, se llegaría a la pícara conclusión de que las decisiones que no cuenten con el visto bueno de la oposición (de la otra mitad), tendrían un pecado original, serían nocivas para la convivencia.

Aceptar eso, sería tanto como otorgarle a los perdedores un derecho de veto sobre los ganadores. Tal cosa contraviene desde luego el espíritu democrático y además, olvida que en Galicia no existen dos corrientes política compactas, sino tres, y con un peso muy diferente. La teoría de las dos mitades quiere endulzar la derrota. Sepan los futuros alumnos de la escuela de dirigentes del PSdeG que eso es un error.

CLRODRIGUEZ@ELCORREOGALLEGO.ES