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ABEL VEIGA

Todo puede ir a peor

17.10.2019 
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LAS carga el diablo. A veces también las palabras. De momento las protestas y algaradas callejeras, perfectamente medidas y organizadas, deja daños materiales. Esperemos que no los deje personales e irreversibles. La escenografía victimista del secesionismo sigue incólume. Más gasolina para su libro de reclamaciones. En eso son maestros, como muchos que se han acostumbrado a tomar las calles y adueñarse con su griterío del silencio pasivo del resto. Esto se sabe que iba a pasar, pero también se sabe que si no hubiera elecciones en menos de un mes la tensión y el voltaje sería menor.

Acaso algún irrisorio cortocircuito. Pero hoy es evidente el abismo que separa a muchos catalanes de muchos españoles y, si me lo permiten, también al revés. El cansancio es mutuo. Pero no al punto de la fatiga que algún ex president conocedor de los amaños y las comisiones llegó a abanderar en sus discursos. Ya quisiera el nacionalismo secesionista, hoy prácticamente todo él se ha embarcado en este viaje, que los españoles sintiéramos fatiga de los catalanes. Afortunadamente esto no es así.

Por lo de pronto los siete sentenciados que están en la cárcel se apresuran con Junqueras a la cabeza, el más inteligente de todos ellos, a condenar la violencia. El objetivo es un supino tercer grado y salir a la calle en régimen de semilibertad. No hacen falta indultos. Es más, dudo que los quieran. Ya no es una carta o tarjeta cual moneda de cambio.

Pero ¿qué sucederá estos días y estas semanas? Muy sencillo, tras el ruido mediático, una buena foto de unos contenedores ardiendo o unos palés, ya valen, todo volverá a la situación anterior. Ahora toca escenificar, gritar, salir a la calle, apelar y elevar la moral propia y sacar músculo tras meses de caída en picado. Estas horas de ciertas protestas, -imagínense un cierre patronal y paro masivo sine die, haría mucho daño a la propia Cataluña-, tienen su vigor controlado y sus efectos calculados. No lo desdeñemos pero tampoco nos sintamos arrastrados por la orgía de la foto y el albedrío. De momento, el agua no alcanza al tobillo.

Populares y Ciudadanos piden y urgen un artículo 155, el mismo casi que exigieron al anterior Gobierno pero con amputaciones y de ahí su fracaso. Mas, ¿se dan ahora mismo las razones y motivos para adoptar tal medida y, de serlo y haberlas, adoptarlo en condiciones y con todo el calado que debería? Ningún gobierno, se atrevería a ello. Esto no es Londres ni el coraje de Blair cuando suspendió la autonomía de Irlanda y cerró el Parlamento. Esto es el ruedo ibérico, donde se amaga, se circundea la palabra y se falsean los argumentos parcialmente.

Es verdad que todo puede ir a peor, a mucho peor, pero no lo hará. Sabrán medir hasta donde llega. No le interesa a nadie y sin embargo todos quieren sacar rédito y votos. Que es de lo que se trata. Ya han visto se enaltece a la abogacía y se descalifica a la fiscalía. El mundo al revés. Pero eso sí, filtrando sentencias. Eso sí que es grave y deja a la Justicia igualmente desnuda.

Profesor universitario