El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

tribuna libre

EVA CASTRO CARIDAD

Un silencio atronador

09.12.2018 
A- A+

HACE unos días aparecieron unos pasquines amenazantes contra profesores de la Universidade de Santiago en diversas facultades. En las universidades Autónoma de Barcelona y en la del País Vasco en Vitoria se han producido también acciones violentas contra jóvenes estudiantes. ¿Por qué callan las autoridades universitarias ante estos ataques a la libertad? Su ignominioso silencio se produce siempre que esas acciones son llevadas a cabo por facciones antisistema. Qui tacet, consentire uidetur decía Tomás Moro; "el que calla, otorga" decimos en román paladino. ¿Qué hace el equipo de gobierno de la USC ante la violencia verbal de los pasquines aparecidos?

Ya no se trata de libertad de expresión, cuando hay amenazas de por medio. Aunque sean verbales, esas amenazas no pueden ser consentidas, porque no solo se señala a los colegas a los que se cita nominalmente, sino a todos los que nos consideramos libres e iguales ante la ley, y que defendemos la Constitución y el Estatuto de Autonomía. "El cálamo es más fuerte que la espada", decía Cicerón a su hermano Quinto; por eso, ante las amenazas verbales, la USC debe identificar a los culpables, abrirles expediente y llevarlos ante los tribunales, como ha hecho en otros casos.

El equipo de gobierno de la USC debe reaccionar, porque de otro modo su silencio le hace cómplice. Este argumento es el mismo de "Tu silencio te hace cómplice" empleado contra la violencia, mal llamada, de género del blog 'Verdes y Libertarias' y del twit de Pablo Iglesias del 7 de marzo de 2017. No es suficiente con dar la orden de quitar los pasquines. Es el momento de actuar, porque a la USC le puede pasar como al protagonista del famoso poema de Martin Niemöller, "Y cuando vinieron a por mí, ya no quedaba nadie que dijera nada".

Hubo un tiempo en el que el debate ideológico universitario entre posturas divergentes era una forma de progreso; se consideraban las opiniones contrarias para rebatirlas, matizarlas o aceptarlas, tras ser analizadas y revisadas, de modo que se avanzaba en el consenso general. Pero hubo un momento (no sé precisar cuándo ocurrió), que de repente la opinión discrepante fue combatida como un enemigo al que aniquilar. Súbitamente, nos encontramos en una universidad que, en lugar de debatir, que es a lo que estábamos acostumbrados, hay ataques, demonizaciones, insultos y agresiones. Esta violencia verbal y física es llevada a cabo por grupos fanatizados, los auténticos fascistas.

La evidencia (los pasquines) es la mejor demostración de que son incapaces de razonar y dialogar, y cuyo único argumento es la agresividad que caracteriza al fascismo. Por eso, como no es posible el diálogo, es necesaria la aplicación de la ley: Dura lex, sed lex. De este modo, los unos (defensores del diálogo, la Constitución y el Estatuto) y los otros (los antisistema con sus derechos garantizados por la ley) estaremos protegidos frente al silencio atronador de las autoridades universitarias. Reclamo, como miembro activo de la institución, que el equipo de gobierno de la USC reaccione.

Catedrática de Filología Latina