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apuntes

LUIS CARAMÉS VIÉITEZ

Un sinsentido

24.07.2019 
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SI el sinsentido es un lugar sin posición, según dicen los filósofos, sólo falta ponerle al lado unas dosis de absurdidad para adquirir un punto de lucidez, eso sí, desilusionada, en el sentido de Camus. Hay quienes esperan que la historia nos haga la foto finish, pero largo me lo fiais, y para entonces, por más que ahora se llame historia hasta al telediario de las tres, me temo que muchos no vamos a comparecer.

El partido socialista español, después de navegaciones varias, está a punto de remagnetizar su brújula con cuarto y mitad de pragmatismo y unos cuantos gramos de ideología, como le pasa a toda la socialdemocracia europea. Nuestra especificidad consiste en que la derecha y una formación impredecible, liderada por un señor al que no le entienden ni sus promotores, está dispuesta a que Sánchez asegure alianzas y abstenciones frente a las cuales será luego señalado como aventurero. Falta lógica, por más que a mi Don Pedro me parezca, antes que nada, un tacticista.

A Jean Jaurès, padre del socialismo francés, se le oyó decir que su objetivo político era sustituir el capital, es decir, "la propiedad privada de los medios de producción, por la propiedad social común o colectiva", y supongo que Sánchez no comulga hoy con tal doctrina, como sí parece hacerlo su probable futuro socio.

Se sabe que en política todo es posible, que una cosa es la retórica y otra los consejos de ministros, pero me parece que a la gente le gustaría no tener que suscribir un pensamiento lapidario de Stefan Zweig, "de siempre la política ha sido la ciencia de lo absurdo", muy semejante al que proclamaba aquel fulgurante hermano de Pepe Botella, para el que "en política, la absurdidad no es un obstáculo". Claro que Napoleón cortaba por lo sano.

La verdad, asistimos a un festival de postureo, una gira veraniega de compañías teatrales venidas a menos. Mas no aparecerá uno de los dioses del Olimpo, como en la Grecia clásica, Deus Ex Machina, alguien que con magia potagia, cuadre el círculo. Pero más allá de gastritis reactivas a imágenes y declaraciones que creíamos olvidadas, a un extremo y al otro, ojalá el realismo que hasta a los más radicales les entra en el coche oficial, guíe los pasos del nuevo Gobierno, aunque no faltará ese toque picante que Sánchez suele aplicar de vez en cuando, ni la grandilocuencia de quien siente nostalgia del barrio de Carabanchel.

Real Academia Galega de

Ciencias. Grupo Colmeiro