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LUIS PÉREZ

Vamos a contar mentiras, tralará

23.02.2020 
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El presidente del Gobierno viene hoy a Santiago para arropar al candidato de los socialistas gallegos a la presidencia de la Xunta. El acto se prevé multitudinario. Con que tan solo acudan los cargos públicos del PSOE el lleno está asegurado. Únicamente en concejales suma más de mil. Es natural que Sánchez apadrine a Caballero. Está en deuda con el gallego. Este siempre le apoyó, incluso en aquellas decisiones perjudiciales para Galicia. Podría decirse que Gonzalo es más pedrista que Pedro.

El acto es electoral. Se perdonan, por lo tanto, las hipérboles, el tufo populista y las altas dosis de demagogia. El PSOE lo mejorará todo en Galicia si llega a presidente un político de la talla del candidato, pregonará Sánchez, mientras que Caballero denunciará los defectos del rival, dejando caer que Galicia es el peor lugar del mundo por su culpa. Sabemos que las exageraciones, propias de las campañas, solo convencen a los convencidos y concitan escasa atención en el respetable. Los desenfrenos dialécticos mitineros entran por un oído y salen por el otro.

Humildemente, aconsejo a Sánchez que venga a Galicia y se comporte como secretario general del PSOE, o sea, como el líder de un partido que acude a un acto electoral, pero no como presidente del Gobierno de España. Y si imprudentemente osara ir más allá de lo meramente partidista, le sugiero que su intervención vaya acompañada de un coro infantil entonando el “Vamos a contar mentiras, tralará” como mensaje subliminal para curarse en salud. Y ya que coincide en domingo de Entroido, tampoco desentonaría disfrazado de Pinocho.

Es habitual que los políticos anuncien imposibles, digan cosas que no son ciertas, incluso que falten a la verdad, a toda o a parte, pero en los últimos tiempos se ha dado un salto cualitativo en sus anuncios o declaraciones, con la mentira como algo natural. Mentir es no decir la verdad a sabiendas. En algunos países la mentira está penada o reporta graves consecuencias. Recientemente, un asesor de Trump fue condenado a tres años de cárcel. A Clinton casi le costó el cargo, no por su afer con una becaria, sino por mentir. Pero aquí se premia. Véase el caso Delgado, la fiscal general del Estado, nombrada después de haber mentido sobre sus relaciones con Villarejo.

Clamoroso fue el embuste de Sánchez a dos días de las elecciones. Proclamó que de ninguna manera gobernaría con Podemos, pues no podría dormir tranquilo con los de Iglesias en la mesa del Consejo de Ministros. Al día siguiente no solo le abraza sino que le hace vicepresidente. La última gran mentira, o rosario de mentiras que implican a medio Gobierno, sigue viva. Es el Delcygate, con Ábalos como actor principal, un presidente que le arropa, varios ministros cooperadores necesarios para ocultar lo sucedido, entre los que destaca nada menos que el de Justicia, molesto porque los jueces impiden destruir las cintas con las imágenes del encuentro de la vicepresidenta de Maduro, que tiene prohibido el paso por la Unión Europea, con un cualificado representante del Gobierno español en el aeropuerto de la capital de España.

Esperemos que Sánchez nos ilumine hoy sobre las bondades de su candidato  a la presidencia de la Xunta, hasta ahora desconocidas por falta de currículo  gestor. También de las ventajas para Galicia de un pentapartito, gobierno Frankenstein tildaría Rubalcaba, pero por favor que no prometa ni anuncie nada como presidente del Gobierno de España. En el primer caso la mentira puede considerarse piadosa, pero en el segundo resultaría, dados los precedentes, un nuevo insulto a los gallegos.

El pago de la deuda de 370 millones a Galicia, el retraso en las obras del AVE y otras infraestructuras, la política industrial con especial atención a las empresas electrointensivas, el traspaso de la titularidad de la AP-9, el futuro jurídico de la franja marítimo terrestre y de Ence, las inversiones previstas en los próximos presupuestos del Estado, las medidas para mejorar los precios agrícolas y ganaderos son algunos de los asuntos importantes para esta tierra que no encajan en un mitin electoral de Sánchez. No es creíble. Tras el 5-A habrán de tratarse con Feijóo o con Caballero y unos cuantos más. Lo que digan las urnas.