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políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Venezuela nos necesita

25.01.2020 
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MÁS que ojipláticos y boquiabiertos se han quedado nuestros allegados venezolanos al comprobar como esta España nuestra por la que tanto hicieron ellos cuando éramos nosotros los que enviábamos a su nación hermana a nuestros familiares más necesitados, osados y valientes, ahora le da la espalda o se esconde en una cómoda, cobarde y convenenciera neutralidad.

La sorpresa para nuestros amigos y conocidos allí asentados es todavía mayor, si cabe, al comprobar que no es este, su país consanguíneo, el que propicia y favorece una merecida transición democrática, sino otros colegas europeos y vecinos nuestros como Francia o Reino Unido.

Hablo de países que, aun sin atesorar nuestros vínculos culturales e históricos con la República Bolivariana, aparentan hoy mucho más cercanos y comprometidos con la parte mayoritaria de la cuenca del Orinoco, que esta España cada vez más anodina e irreconocible política y humanitariamente.

Sé bien que los recursos y la riqueza del país sudamericano atrae a muchos socios extranjeros ávidos de sacar provecho de un territorio bello y ventajoso a la par. Pero, aun así, e incluso reconociendo las oportunidades que ofrece un país tan malversado como lleno de posibilidades económicas, resulta asombroso no identificar a España entre los candidatos dispuestos a postularse en favor de una reconstrucción tan necesaria como merecida y cercana.

No es normal que un presidente, un vicepresidente y una ministra se contradigan de una manera tan evidente y vergonzante. Y tampoco es lógico que aquellos que deberíamos propiciar un tránsito pacífico y democrático hacia un Gobierno de transición y unas elecciones libres, reculemos y seamos incapaces de liderar una evolución no solo necesaria, sino incluso similar, salvando las distancias, a la que nosotros supimos gestionar sabiamente aquí no hace tanto tiempo.

Europa nos mira de reojo, al tiempo que reconoce una inmerecida crisis humanitaria, acepta las posibilidades de un Gobierno provisional, y apuesta por unas elecciones libres y democráticas. La Unión Europea no entra a valorar el apoyo al régimen de Maduro de sus socios rusos, iraníes o cubanos. Ni siquiera juzga o se ampara en las críticas colombianas o estadounidenses al régimen chavista.

Como epítome incuestionable de la defensa de los derechos fundamentales y de los sistemas democráticos, nuestra Europa común apenas aspira a seguir siendo un concienzudo e ineludible referente internacional, posicionada siempre al lado de cuantos deseen aliarse o unirse a un proyecto tan variopinto e integrado, como capaz de proyectar las libertades más básicas y esenciales, y siempre desde la unión y la reconciliación.

Ojalá España no se quede al margen y ayude a aquellos que, como Venezuela y a día de hoy, más lo necesitan.

www.josemanuelestevezsaa.com