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Reseña Musical

El chelista Iago Domínguez Eiras, en la “Fundación Juan March”

    El pasado día 10 en la sesión promovida por la Fundación Juan March, en las matinales para jóvenes talentos, pudo seguirse la actuación de “Cuarteto Atenea”, y que estará disponible durante un mes en el canal “march. es”, formación integrada por el chelista compostelano Iago Domínguez Eiras, los violinistas Gil Sisquella Oncins y Jaume Angelés Fité y el viola Bernat Santacana Hervada, para un programa en el que ofrecieron “Tres divertimentos” de Benjamin Britten; el “Cuarteto en Fa m. Op. 95”, de Beethoven y el temible “Cuarteto nº 8 en Do m. Op. 110”, de Dmtri Shostakovich. El “Cuarteto Atenea”, se formó en 2019, presentándose en lugares como el Teatre Grec; el Teatro Calderón, de Valladolid; el Auditorio Lo Squero, de Venecia y en países como Austria, Alemania, Suiza o Francia, inaugurando el Fest.Int. de Música de Wissembourg. Recibieron galardones como el Primero del “Delta Chamber Int. Competition” y un segundo del “XIV Concurso Montserrat Alavedra”, de este año, Forma parte de la “Xarxa de Músics de JuventudesMusicales”, de Catalunya y de la “Red de Juventudes Musicales de España”.

    En la temporada pasada, otros músicos gallegos participaron en eventos propuestos por la “Fundación Juan March”. Es el caso del barítono Borja Quiza, junto a Fernando López Briones-piano-; Miguel González-saxo- y el contrabajista Juan Cañada, en una selección de piezas de repertorio americano, bajo el título de “Great American Songbook”. La pianista Isabel Pérez Dobarro, con presentación de Eva Sandoval, en un repertorio centrado en compositoras contemporáneas para el instrumento, desde Julia Dopico a Margarita Soto, Mercedes Zabala, Consuelo Díaz o Ana Isabel Vázquez Silva. La violinista Raquel Areal, lo hizo como componente del “Cuarteto Esplá, de Asis” ESMRS), con Izem Gürer al piano, eligiendo el “Cuarteto en Fa M.”, de M. Ravel y y el “Quinteto con piano en La M. Op. 81”, de Antonin Dvorak.

    Iago Domínguez Eiras, ganó el “III Premio Soncello para jóvenes chelistas”, junto a Alejandro Viana Herreros, lo que se permitió ofrecer un concierto con la “OSG”, dirigido por José Trigueros, en el que interpretó el “Concierto para chelo en Mi m. Op. 85”, de Edward Elgar. Iago tuvo como maestros a Barbara Switalska- chelista de la “RFG”-, y en 2014 ingresó en la Hochschule für Musik Basel, para ampliar con Ivan Monighetti y Sol Gabetta. Maestros que influyeron en él fueron también Claudio Martínez Mehner, Felix Renggli, Asier Polo, Lluis Claret, Segio Azzolini o los miembros del “Cuarteto Emerson”. Ganó el Concurso David Russell y un segundo premio del “Janigro de Croacia”, siendo seleccionado para la “Paulo Cello Competition”. Dispone de un instrumento del lutier Gaetano Sgarabotto, de 1925, cedido por una fundación privada suiza.

    Un Britten el ofrecido para comenzar, por las tres piezas que integran los “Tres divertimentos”:”March”, “Waltz” y “Burlesque”, de 1933, cuando completaba los estudios en el Royal College, y que calificaría como “Alla quartetto serioso (Go play, boy play), unos retratos musicales de la escuela y de sus compañeros, y de las que tres piezas revisará tres años después. “Physical training”, “All the party” y Ragging”, para convertirse en estos tres divertimentos, en los que destaca la vena paródica y humorística, ritmos y disonancias dentro de un carácter burlesco que podrán recordar al Stravinsky de las “Tres piezas para cuarteto”,

    L. van Beethoven con el “Cuarteto en Fa m. Op. 95”, conocido como “serioso” por la indicación del autor y que se manifiesta en el comienzo del tercer movimiento. Obra dramática en un creador que venía de abordar la serie de los “Cuartetos Razumowsky”. Escrito en 1810, fue puesto en atriles por el “Cuarteto Schuppanzigh”,en 1814, con la seria indicación de estar destinado a “connoiseurs”, aunque el éxito facilitó que la edición fuese posible dos años después, gracias a S.A. Steiner. Dos movimientos en forma de sonata, encuadran otros dos en forma ternaria, con ejecución encadenada. Para Carli Ballola, este cuarteto beethoveniano, está a punto de convertirse en el ámbito de las supremas meditaciones: un edificio interior, semejante al castillo divino “Uno y simple ,que el maestro Eckhardt veía en el alma del hombre, siempre cerrado a los ecos del mundo externo y ordenado por una nueva e inaudita “ratio”, la cual es, empero, fuente de renovada maravilla, como el cielo estrellado y la ley moral que Kant veía sobre y dentro de nosotros.

    Crudezas sin par en el “Cuarteto nº 8, en Fa m. Op. 110”, de Dmtri Shostakovich, resuelto en tres días durante un viaje por la “RDA”, en 1960, y con motivo del estreno de una película para la que había compuesto la banda sonora Clave y hábito frecuente en el músico, fue el motivo sonora DSCH, es decir, las notas Re, Mi b, Do y Si natural, que atraviesa los cinco movimientos desde el escalofrío inicial del “Largo” a la conclusión con otro “Largo”. Obra que por su envergadura, conocerá importantes transcripciones, desde las de Rudolf Barsai, a la de Abraham Stassevich, que se añaden a la original estrenada el 2 de octubre de 1960, en la Sala Glinka de San Petersburgo, con el “Cuarteto Beethoven”. Obra claramente expresionista e imponente, en cuanto a las exigencias para los intérpretes y una consecuencia de la visita a lo que quedaba de Dresde, cuyas memorias recogería Solomon Volkov. Para el bís, un contrapunto con el “Coral BWV 269”, de Johann Sebastian Bach, “Aus meines Herzens Grunde”.

    18 oct 2021 / 01:00
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