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El jersey rosa

    ES ridículo que Moncloa distribuya las imágenes del presidente del Gobierno hablando con el secretario general de la OTAN. Informalmente vestido, con un jersey rosa, para resaltar que realizaba la llamada durante el fin de semana, para potenciar así a un Pedro Sánchez que cumple con sus obligaciones presidenciales incluso en días de descanso.

    El vídeo es un tanto patético. Primero, porque no se sabe si el presidente está hablando con el secretario general de la OTAN, con Yolanda Díaz o con su mujer. Segundo, porque a un presidente de Gobierno se le supone permanentemente en activo. No hay político, menos aún un gobernante, que no haya sido interrumpido en un encuentro familiar, o de amigos, porque la actualidad le obligaba a tomar decisiones inaplazables. Trabajar en domingo, como en tantas otras profesiones, va en el cargo.

    Y que Moncloa haga circular esa imagen lo que provoca es la sensación de que sus asesores han considerado necesario demostrar que Sánchez es un presidente ocupado, responsable y dedicado a su tarea, porque no era esa la impresión que transmite habitualmente.

    Es más patético todavía ese vídeo innecesario porque casi al mismo tiempo que se lanzaban urbi et orbi esas imágenes del superpresidente que habla telefónicamente con uno de los personajes de mayor proyección internacional, Joe Biden convocaba una reunión para analizar la situación que ha provocado Putin con sus ansias anexionistas de Ucrania, que en algunos sectores temen que puedan acabar en guerra.

    En esa reunión participaba Stoltenberg, por supuesto, pero también los jefes de Gobierno de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Polonia, además de los presidentes de las instituciones de la UE. A Sánchez, ni siquiera una llamada teléfonica. Lo que indica el nivel de relevancia que le da el presidente americano al presidente español actual. Lo único que le importa de Sánchez es que la base de Rota está en territorio español.

    Biden ha demostrado sobradamente que el personaje Sánchez no le interesa. Porque gobierna en coalición con comunistas y porque además no siente una especial sintonía personal con el jefe de Gobierno español, como se demostró en la famosa escena del pasillo en la que ni le dirigió la mirada.

    Son días en los que el mundo occidental vive una situación complicada, provocada por un Putin empeñado en anexionarse parte de Ucrania y en exigir que la OTAN no incremente su número de miembros. Una situación en la que se está jugando una partida diplomática y estratégica de la máxima relevancia.

    Desgraciadamente para España, en esa partida el papel de España es mínimo, solo algún intercambio telefónico con dirigentes atlantistas. Y parece más mínimo todavía cuando desde Moncloa se intenta transmitir que Pedro Sánchez es un gran líder internacional. Qué más quisiéramos.

    26 ene 2022 / 01:00
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