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RESEÑA MUSICAL

El pianista Josep Colom e Ismael Fernández de la Cuesta, en “LXIII Curso U.I. de Música en Compostela”

    Conferencia vía youtube de musicólogo Ismael Fernández de la Cuesta-17´00 h.-, dedicada al “Patrimonio musical Hispanoamericano”, músicas misionales o el legado catedralicio, desde Méjico a los Andes, de la que no estarán ausentes los estilos profanos, y una aproximación necesaria a las formas folklóricas o influencias que se reflejan en el legado de ida y vuelta. Fernández de la Cuesta, pasó por el Monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos, siendo niño cantor, hasta el cambio de voz. Siguió las docencias de los padres Casiano Rojo y Germán Prado, mientras realizaba estudios con Dionisio Alarcia, Julio López Iglesias, Cosme Mª Hernando y Antonio Orta. Se trasladó a Francia, a la Abadía de St. Pierre de Solesmes, en 1958, epicentro de la investigación de estudios superiores, y se graduó en la Université Catholique d´Angers, en 1962. Pronto destacaron sus trabajos como director del Coro de los Monjes de Sto domingo-1962/73. Un coro que sobresaldrá en el repertorio del gregoriano. Siguiendo las nuevas tendencias heredadas de Solesmes. Destacarán sus labores discográfica, logrando premios como el de la “Académie Charles Cros”, por su trabajo sobre el “Codex Calixtinus”; el “Grand Prix R.T, Française” y el conseguido por la obra de T.L. de Victoria “Officium Hebdomae Sanctae”, a los que se añade el “World Award Montreux”.

    Impartió docencia en el Instituto de Sta Catalina, de la Universidad Pontificia, de Salamanca-1964/8-,y entre 1973/4, fue becado para realizar estudios en el ámbito de la investigación de la música mozárabe. Mientras realizaba labores sobre esos repertorios, estuvo también en Londres, para consultar los códices hispanos, celosamente guardados en el histórico “British Museum”, y que tuvo continuidad en los espacios concedidos a las formas prerranacentistas, con una serie de documentados trabajos de investigación, con más de un centenar de monografías científicas. Dirigió numerosos simposios nacionales e internacionales, divulgados a través de publicaciones como el “Tesoro Sacro Musical”, los ”Cahiers de Civilitation Médiéval” o la “Revista de Musicología”. Fue Presidente de la “Sociedad Española de Musicología”, entre 1984/6 y miembro de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel. De sus obras, destacan el “Breviarum Gothicum de Silos” o los “Tres tratados de Canto Llano Español”

    Actividad del “LXIII Curso U.I. de Música en Compostela”, con el concierto grabado en la Capilla del Hostal de los RR.CC.”, que puede seguirse en el canal youtube- 20´30 h-, y que el maestro y profesor del mismo, tiene la deferencia de poner a nuestro alcance, con obras de Blasco de Nebra, Albéniz, Manuel de Falla, A. Soler y F.Mompou, en un agradecimiento de este curso del que guarda impagable memoria. Entre los mundos de las poéticas, tenemos reciente su participación en el ciclo-homenaje a Gerardo Diego, ofrecido en la “Fundación Juan March”, a la disposición de los aficionados, y que se anunció como “El Universo musical de Gerardo Diego: Chopin y el poeta” Parco en palabras, Colom habla de sí mismo diciendo que muchos músicos han influido e influyen en ni evolución musical. Quiero destacar en mis comienzos a mi tía Rosa Colom, que me dio confianza y me contagió su entusiasmo por la música, y al compositor (y por entonces también pianista) Joan Guinjoan, que en mis 19 años me ayudó a desarrollar una manera de abordar la música y la ejecución pianística mucho más racional y estructurada.

    Un temperamento reservado e introvertido hace que mi mundo sea el recital y la música de cámara, aunque no he sabido renunciar a las ocasiones de disfrutar de las maravillas del repertorio de orquesta. No quiero iniciar una lista de las orquestas, directores, cuartetos y músicos, en general, con los que he compartido grandes momentos porque inevitablemente olvidaría a muchos y todos tienen o han tenido importancia para mí. La pedagogía, se ha convertido poco a poco en algo muy valioso y en una ocasión, gracias al contacto con los músicos más jóvenes, de renovar a una y otra vez, el entusiasmo por el redescubrimiento del gran repertorio.

    Empeño y redescubrimiento como Blasco de Nebra, a través de un par de sonatas, clavecinista y amigo del ilustrado Pablo de Olavide, y autor de un grupo de seis sonatas primordiales para clave y pianoforte. Había ejercido como organista e la Catedral de Sevilla, dejando un notable legado de obras para el teclado y en cierto modo, pertenecía a una familia reconocida de ilustres músicos. Para Hilario Eslava, en su condición de musicólogo y estudioso, diría de él que era un talento natural, que tocaba de memoria. Obras suyas se publicarán hacia finales del XVIII, en Madrid y de las que existen ejemplares en la “Biblioteca Nacional del Congreso” (Washington). Habrá que esperar al importante redescubrimiento, realizado por el clavecinista Antonio Baciero,

    El Albéniz de la “Suite Iberia”, y en concreto por ”Almería”, claramente en forma sonata para Walter Aaron Clark, lo que representa claramente elusivo, en cambio, en la categoría rítmica. A diferencia de “Rondeña”, el título de “Almería” no evoca un tipo de música sino un lugar un puerto de mar del Sureste de España, donde el padre de Albéniz trabajó durante un tiempo en la década de 1860). A primera vista, no obstante, existe una sorprendente similitud entre ambas piezas, en la alternancia constante entre los compases 6/8 y3/4. Nos resulta familiar incluso, el impulso motívico descendente de la mano derecha, que también contrasta con el amplio y espaciado arpegio ascendente de la mano izquierda.

    Falla, en la “Andaluza”, de las “Cuatro piezas españolas”, composición estrenada por Ricard Viñes y que por recomendación de Dukas, Debussy y Ravel, fueron publicadas por “Durand”, lo que ayudó a mantener su estancia parisina. Esta pieza, la cuarta que cierra el conjunto, contiene trazos de aspereza que Falla recuperará en obras fundamentales de su trayectoria, obras como “El amor brujo” o la “Fantasía Bética”, que Colom nos ofrecerá en esta sesión De la tercera pieza del grupo “Montañesa”, existe una versión para orquesta, en arreglo de C.Alegría, que no llegó a ser publicada.

    La “Fantasía Bética”, de 1919, y estrenada al año siguiente en Nueva York, por el insigne Arthur Rubinstein, a quien fue dedicada, será su última obra para el piano, a excepción de “El homenaje a Paul Dukas”. Una despedida de Granada, marcando el final del compromiso con los formalismos tradicionales y regionalistas, antes de encontrarnos con el ”Retablo” y el “Concierto”. Vale como un homenaje tardío a Isaac Albéniz y para expertos, guarda aspectos en común con “Islamey”, de Balakirev o “L´Isle joyeux”. Ciertamente, pueden descubrirse, en este homenaje tardío, una profusión de notas en el estilo de Albéniz. Hay incluso elementos procedentes del “cante jondo”, destacando las secciones exteriores por su austeridad y talante percusivo, que presumen detalles de Scarlatti

    Frederic Nompou, con “Cuatro variaciones sobre un tema de Chopin”, cuya primera versión data de 1938 y que en 1957, serán revisadas definitivamente. El tema elegido es el “Preludio en La M.”, del músico franco-polaco, cuya profunda originalidad se manifestará por su agudo instinto para el piano y que el compositor catalán, captará em beneficio de una obra tan personal, ya desde los jóvenes años de aprendizaje. La insigne clavecinista Wanda Landowska, una de las más conocidas y respetadas por los grandes especialistas y el público aficionado, dio una definición de Chopin: Un Couperin matizado de romanticismo. Las “Variaciones con las que Mompou se identifica, son precisamente la esencia de su predecesor, y nos sorprende el espíritu de continuidad que traducen estas hermosas variaciones.

    Antonio Soler, con cuatro sonatas, idea de lo que supone la continuación de la escuela de Domenico Scarlatti, con el detalle de que su tratamiento, es genuinamente español. Siempre se le valoró como teórico, labor que desarrollará con notable eficiencia en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Las obras para clave, resultan especialmente seductoras, siendo habituales en los conciertos de todo tipo. Bastará con que veamos la regularidad con la que se las escucha, en los conciertos en los que el piano, es el protagonista. Eterno y universal, este músico nacido en Olot, el 3 de diciembre, de 1729.

    14 ago 2021 / 01:00
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