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Este no es el camino

    ENVUELTOS, todavía, en la terrible vorágine de la pandemia, con el ánimo sometido al miedo que nos trae la enfermedad del cuerpo y la carestía económica que ya se huele, los españoles volvemos la mirada hacia el Gobierno y mascullamos, en silencio, un amargo bocado de preocupantes impaciencias, atisbando las maneras tortuosas con que suele enfrentar este Gobierno las precarias situaciones de su pueblo. Mal origen, mal comienzo y peor el seguimiento.

    No son buenos los augurios que barruntan estos tiempos. Mal nacido fue el Gobierno que nació con la mentira, sobre socios de mandato. Mal nacida la disculpa de censura innecesaria. Mal comienzo en la elección de los cargos y el equipo ejecutivo. Y peor cuanto al dispendio de la nómina excesiva de los cargos de ministros, de sus vices y asesores consecuentes, sin mirar al aspecto formativo esencial de profesión, practicando un nepotismo descarado.

    Despilfarro, ya de entrada y después el ideario mal traído a la casa del Gobierno, con absurdas preferencias nada urgentes, en cuestiones de la histérica, histórica memoria. Malos mimbres para el logro imposible de un buen cesto. La urgencia y la premura de poner en marcha el mando en plaza no dio tiempo al jerarca y sus adláteres en pensar que las casas no se empiezan por arriba, y leer aquella frase de James Carville que soltó lo de “es la economía, estúpido es la economía “, aludiendo a la primacía esencial de los recursos de riqueza, en tareas de gobierno. Del dinero acumulado por la fuente del trabajo, de la empresa y el ahorro sale todo lo que luego se convierte en cultura, sanidad, las pensiones y otros tipos de progreso.

    No se puede repartir lo que no hay, si no es abrumando al personal con los impuestos y engrosando, al infinito, nuestra deuda. Y esto es lo que están, con error y con horror, ejecutando. Mal camino el que llevamos. Sube el paro, llama el hambre a las puertas del ciudadano, se acumula deuda y paro, se incrementan los impuestos y recargos, se complican las normales relaciones con Marruecos, por errada diplomacia, se amenaza con dar suelta a los que cumplen su condena por delito declarado y, todo ello, por cumplir los oscuros compromisos que sustentan el Gobierno.

    “No es eso, no es eso “, dijo, un día, con razón y autoridad, don José Ortega y Gasset. Y es que falta sentido de prioridad, sobra carga política, falta ecuanimidad, sobra revanchismo, falta sinceridad con el pueblo, sobra mentira. En suma: falta honradez política. Este no es el camino.

    11 jun 2021 / 01:00
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