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Reseña Musical

¡Feliz Aniversario, Beethoven!, con la “RFG” y Paul Daniel con la presentación de María Vázquez

    Aportación para estas fechas, cerrando As Festas do Apóstolo de la “RFG” con su titular Paul Daniel en A Quintana-20´30 h.-y una sesión matinal de ensayo- 12´00 h.-, en un conmemorativo recuerdo a L.v. Beethoven, contando con las presentaciones de la actriz María Vázquez, también en retrasmisión en streaming para los que no puedan asistir- https:// youtu. be/z MVMCFfYZMQ-, en una miscelánea del músico con una destacada atención a la Sinfonía nº 9, en Re M. (Coral) Op. 125” y el ballet “Las criaturas de Prometeo Op. 43””, obra destinada a un ballet heroico y de perfiles alegóricos sobre texto de Salvatore Viganò, y cuyo título primerizo habría de ser “Los hombres de Prometeo” aunque tras aquellas representaciones de tanteo, acabaría siendo reconocido como el título que la posteridad mantendrá “Las criaturas de Prometeo” (Die Geschöpfe des Prometheus).En los planteamientos puramente musicales, el compositor se atendrá al espíritu del texto, manteniendo la fidelidad de los planteamientos ilustrados, realzando minuciosamente el ideario del más prestigio coreógrafo del espectáculo en cuanto a las indicaciones para los dieciséis episodios, a los que se añade una obertura, y una introducción que resume detalladamente. Obra que conocerá su estreno en el Burgtheater Wien, el 28 de marzo de 1801, precisamente con el título definitivo.

    La “Sinfonía Coral”, abundante en literatura a cuestas, vendrá de perlas que recurramos al tratamiento que sobre el conjunto de su obra hizo Jan Swafford, en su amplio estudio bajo el escueto reclamo de “Beethoven”. La “Novena Sinfonía” plantea tantas preguntas como respuestas. Su utopía es vislumbrada, no alcanzada. Fue ignorada durante décadas antes de obtener su triunfo definitivo. Aún así, el lugar en el mundo que Beethoven quería que ocupase la “Novena” es exactamente el que acabó por ocupar los dos siglos siguientes: su tema “Freude” es conocido quizás por más de media humanidad y la sinfonía es interpretada por todo el planeta, al este y al oeste a menudo fuera de las salas de concierto, como una gran obra ceremonial,

    La “Novena” emerge desde un neblinoso murmullo hasta proféticas proclamaciones. En el “Finale”, el tema “Freude”, prefigurado desde el principio, se construye prácticamente delante de nuestros oídos, primero canturreando, luego compuesto y recompuesto y descompuesto. O lo que es lo mismo: la “Novena” es también música sobre la música, sobre su propia gestación, sobre el compositor componiendo. ¿Y para qué? “¡Multitudes fundíos en un abrazo! ¡Sea este beso para el mundo para todo el mundo! ”, dicen las elocuentes frases en el “Finale”, en el que Beethoven erigió un movimiento de trascendetal alcance a partir de una humilde cancioncilla que cualquiera puede cantar. Formándose y disolviéndose ante nuestros oídos en toda su belleza, su terror, su sencillez y su complejidad, la “Novena Sinfonía” es en sí misma el abrazo de Beethoven a las multitudes, al este y al oeste. Personas altas o bajas, ingenuas o sofisticadas.

    “La Novena Sinfonía de Beethoven. Historia política del himno europeo”, ser objeto del análisis de Esteban Buch, nacido en Argentina y autor de otro trabajo de profundo calado: “Histoire d´un secret. À propos de la “Suite Lyrique” de Alban Berg”, amplía observaciones sobre el poema “An die Freude”, escrito en 1785, y publicado al año siguiente en la revista “Rheinische Thalia”, es un homenaje a la amistad de Körner y sus allegados. “An die Freude” se inscribe en una tradición de elogios a la alegrías propia del siglo XVIII, marcada por la enunciación amistosa de las canciones báquicas, las “Trinklieder”. Schiller es de los primeros en asociar la alegría a un “Weltgefühl”, un “sentimiento del mundo”; la felicidad terrestre de la Humanidad desempeña en el texto un papel esencial. En ese caso, se acerca a las preocupaciones sociales y políticas de un autor que en la misma época trabaja en “Don Carlos”, un drama que, sobre todo gracias al personaje del ”Marqués de Posa”, debería encarnar una idea cosmopolita de la libertad (“Freiheit”).

    Gracias en parte a esas resonancias de la idea de libertad, la “Oda a la alegría” era susceptible de unas interpretaciones políticas directas que, sin embargo, no se harán habituales hasta el siglo XIX. En vida de Schiller el poema es objeto sobre todo de discusiones en términos religiosos. El poema será tomado de inmediato por numerosos compositores, empezando por Johann Christian Müller, quien en 1876, publicará su partitura en Leipzig. Las primeras versiones, de carácter estrófico, por lo general “lieder” en su estilo galante “Empfindsamkeit”; y cuando algunos, como Johann Friedrich Reichardt, se inclinan hacia la forma próxima a la cantata, lo que hacen es acentuar su pertenencia a la música erudita, En 1792, Ludwig van Beethoven, que no es francmasón aunque sí lo es su maestro de esa época, Christian Gottlieb Neefe, concibe en Bonn por primera vez la idea de poner música al poema de Schiller; un proyecto del que lo único que se sabe, es que incluía la totalidad del texto, gracias a una carta de un amigo del poeta que describe a un joven músico dedicado por entero a lo grande y a lo sublime, justo antes de la partida hacia Viena.

    30 jul 2020 / 00:49
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