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La imaginación gráfica de Goya

    en tiempos difíciles adquieren un valor incuestionable aquellos proyectos de trascendencia global, potenciados por la relevancia de los centros que los acogen, en este sentido la exposición dedicada a Francisco de Goya (1746- 1828), abierta desde el pasado día 12 de febrero en el Metropolitan Museum, de Nueva York, con intenciones de visibilidad mas allá de la visita presencial y titulada La Imaginación Gráfica de Goya (Goya’s Graphic Imagination), junto a la que anuncia para el próximo mes de octubre la Fundacion Beyeler de Basel, dedicada al genial pintor, que abordará su variada producción, servirán para proyectar desde experiencias actuales y en el escenario internacional al extraordinario artista.

    Resulta indudable la modernidad de la obra de Goya, se vuelve a comprobar a través de la extensa producción gráfica en forma de aguatintas, aguafuertes o litografías de variados registros. Su pertenencia al mundo de las ideas de la Ilustración, las experiencias vividas y las transformaciones sociales y políticas ocurridas entre los años 1770 y 1828 afectaron tanto a su forma de entender el arte como a su personalidad, por lo que el significado de su obra y la influencia que ejerció en los procesos artísticos, más allá de su época, esencialmente en aquellos ámbitos en los que esta tuvo un significado de denuncia y concienciación social, son totalmente vigentes.

    De ahí, el interés de la exposición, ideada por el conservador del Departamento de Dibujo del MET, Mark McDonald, dedicada a ensalzar la producción dibujística y gráfica de Goya que desvela su asombrosa imaginación y permite al tiempo percibir con total cercanía los problemas de la sociedad española en aquellas épocas convulsas, situando su contenido en el centro del debate artístico más allá del tiempo, elevando su mensaje hasta situarlo fuera de toda discusión circunstancial.

    Esa parte fundamental de la obra de Goya revela, en sus múltiples aspectos, cuestiones humanas reflejadas a través de unos medios a los que el artista otorga categoría principal, que resultaron ser las mejores técnicas para reflejar los males de su tiempo. Su papel como cronista y narrador en paralelo a la creación literaria de denuncia y sátira que desde el periódico madrileño El Censor (1781-1822) ejercían algunos de sus amigos, entre ellos el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos, es de una enorme trascendencia.

    Aspectos controvertidos que afectaban a las desigualdades, a los abusos por parte de las clases dirigentes, monarquía y clero, al mal gobierno; los relacionados con la vida de las personas, su comportamiento interior y público; el tema de la superstición, entendida desde la ignorancia; la Inquisición, como brutal represión, o las alusiones corrosivas a una nobleza caduca y anacrónica, nada escaparía a la visión del artista que registra, en las series de estampas y en los álbumes de dibujos, los vicios y triquiñuelas de una sociedad en clara decadencia, a la vez que mostraría, en su momento, la preocupación por las secuelas de la Guerra de la Independencia (1808), el daño sufrido por el pueblo español sumido en la pobreza y el caos, consecuencia de esa larga contienda. Obras de contenido trágico que demuestran su inquietud ante las situaciones de violencia, en algunos casos, en cada historia particular, Goya aplica una leyenda o comentario, para una mejor comprensión.

    La selección de un centenar de obras, grabados y dibujos, pertenecientes a Las series, Los caprichos, Los desastres de la guerra, Los disparates, La tauromaquia, que parten de los ocho cuadernos de dibujos realizados entre 1790 y 1816, las obras gráficas inspiradas en la pintura de Velázquez o las litografías de gran tamaño que conforman la serie de los Toros de Burdeos, se incluyen en ese conjunto. Del mismo modo, el Autorretrato (1796 ), El gigante sentado, las dos versiones similares en dibujo y grabado de El sueño de la razón produce monstruos, añaden, si cabe, mayor dramatismo y enigma a la visión que su obra sugiere.

    De esa selección que revela la prodigiosamente del artista y que está al alcance de un público sin fronteras, por medio de los canales audiovisuales del MET, una parte sustancial procede de los fondos de esa institución que ha agrandado consecutivamente su colección de obras de Goya desde 1935 hasta el 2015. Otras fueron cedidas por el Museo Nacional del Prado, el Museum of Fine Arts de Boston, la Biblioteca Nacional de Madrid, el Fondo Plácido Arango y la Fundación Cristina Masaveu Paterson, contando con el apoyo de la New York Public Library y la Fundación Tavolozzi.

    24 feb 2021 / 01:00
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