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“La “OSG” en el Palacio Carlos V, de Granada

    Nuevo monográfico beethoveniano de la “OSG” con su titular Dima Slobodeniouk, en el Palacio Carlos V- 22´00 h.-, dentro de su colaboración en el Festival de Granada, y que reservarán la obertura “Coriolano Op. 62, en Do m.” , la “Sinfonía nº 1, en Re M. Op.61” y la Sinfonía nº 3, (Heroica), en Mi b. M. Op. 92. El festival que dirige Antonio Moral, con distintas convocatorias por espacios de la ciudad y algunas de las propuestas en “streaming”, abrió la cita del curso en la Catedral con la “O. Ciudad de Granada” y sus dos coros, con Andrea Marcon a la batuta, interpretando el “Requiem en Re m. K. 626” de Mozart, teniendo como solistas a la soprano Katherina Konradi, al tenor Xabier Anduaga, al contratenor Carlos Mena y al bajo-barítono Carlos Álvarez. Mantiene un amplio espectro de actividades, y en lo relativo a las orquestas, destacaron la “ONE”, con David Afkham, dentro del ideario beethoveniano y del que ofrecieron la Obertura “Leonora nº 2, Op. 72 a”, la “Sinfonía nº 2, en Re M. Op.36” y la “Sinfonía nº 5, en Do m. Op.67”; Josep Pons, con la propia “ONE”, acompañó a Elisabeth Leonskaia en el “Concierto para piano y orquesta nº 20 , en Re M. K.466”, de Mozart, en otro monográfico mozartiano con la “Sinfonía nº 27, en Sol M. K. 199” y la “Sinfonía 40, en Sol m. K.550”. Tres sesiones dedicadas a los conciertos para piano, en la integral beethoveniana, de la que sería protagonista Krystian Zimerman, con la “Orquesta Ciudad de Granada”, y la “Orquesta de la Comunidad Valenciana”, con Thomas Hengelbrock, con la obertura “Fidelio, Op. 72 b.”, la “Sinfonía nº 6 (Pastoral), e Fa M. Op. 68” y la “Sinfonía nº 8, en Fa M. Op. 93”. Un repertorio concentrado en fechas próximas y del que la “OSG” fue un valor añadido.

    La obertura “Coriolano, en Do m. Op. 62”, es obra que para los Massin, fue escrita en 1807 y publicada al año siguiente por la “Cámara de las Artes y la Industria”, de Viena, dedicada al drama de Enrique-José von Collin, y no para el ”Coriolano” de Shakespeare, ambos completamente diferentes, precisamente porque Collin desconocía el de Shakespeare, tratando el problema de la libertad del héroe y y bajo la pregunta esclarecedora: ¿Puede hacer el hombre lo que quiere sin preocuparse del ambiente que le rodea?¿Es dueño absoluto de sí mismo, o miembro de una sociedad cuyas leyes no puede menospreciar si comete una grave falta? La conclusión es que el individuo excepcional, si no puede adaptarse al medio en el que debe vivir, está condenado a desaparecer. “Coriolano”, que había renunciado a su odio por Roma, ve que los volscos dudan de sus intenciones cuando él quiere noblemente reconciliar a los romanos con sus enemigos. Ante las reacciones imprevistas de estas almas vulgares, comprende que el camino donde le ha conducido su propia naturaleza, no tiene salida. Entonces desaparecerá. E.T.A. Hoffmann, en sus artículos del “Allgemeine musikalsiches Zeitung”, observará que el tema principal tiene el carácter de una inquietud imposible de calmar, de una nostalgia que nunca está satisfecha y especifica cómo Beethoven ha separado de toda contingencia histórica y anecdótica la idea fundamental del drama: la rebelión y el fracaso del héroe empujado contra la sociedad y sus convenciones asfixiantes.

    La “Sinfonía nº1, en Do m. Op. 21”, terminada en 1800, sufrirá la crítica decimonónica que subrayará fervorosamente todo el peso de las deudas contraídas de los maestros vieneses, en particular con Haydn y Mozart y solo en la actualidad se pondrá debidamente de relieve lo mucho que había asimilado de la tradición sinfónica. Plenamente consciente de la perfección sinfónica de los modelos de Haydn y Mozart, difícil de superar, intentó una nueva vía llena de asechanzas. Críticas como las del ”Allgemeine Musikkalisches Zeitung”, en lo relativo a esta obra, sentenciará: “Una producción gloriosa, pero en el fondo se trata de Haydn, arrastrado por la extravagancia hasta la caricatura.” Berlioz, siempre defensor, comentará del “Minué: Allegro molto vivace”, que es de una frescura, agilidad y gracia exquisitas. Me parece la única verdadera novedad de esta sinfonía, en la que la idea poética falta por completo. Es música admirablemente construida, clara, viva, pero fría y en ciertos puntos mezquina. El ejemplo de esto lo constituye el “Finale: Adagio, Allegro molto e vivace”, auténtica puerilidad musical. En una palabra: en esta sinfonía no se encuentra el verdadero Beetohen.” Tiempo tendrá en desdecirse y en confiar su absoluta veneración.

    La “Sinfonía nº 3 (Heroica), en Mi b M. Op. 55”, en los cuatro movimientos preceptivos como exigía la estructura clásica, en la que se renuncia al “Adagio” introductorio, a la búsqueda del equilibro, con la pretensión de poner al oyente al rojo vivo. El verdadero comienzo del drama, arranca esta vez sin preámbulos ni preparaciones, siendo los chelos junto a las violas y a los segundos violines, los que expongan las notas del conocido acorde inicial, simple célula temática que paulatinamente se afirma como armazón principal de la pieza. Curiosa será la anécdota de recomendación impresa en la edición del “Bureau del Arts et d´Industrie”: Esta sinfonía, al ser más larga que una sinfonía normal, se interpretará al principio de cada velada y no al final, tal vez después de una obertura; un aria o un concierto. Si es ejecutada hacia el final, es de temer que no se produzca en el oyente, ya cansado por las piezas anteriores, el efecto que el autor se ha propuesto conseguir.”

    25 jul 2020 / 10:25
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