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Reseña Musical

“La Spagnoletta” en el Convento do Rosario (San Sadurniño) para “Espazos Sonoros”

    Concierto de “Espazos Sonoros” que nos lleva al Convento do Rosario en San Sadurniño de A Coruña, para seguir el concierto del cuarteto “La Spagnoletta”, bajo el título “Seicento e Seconda Prattica”- mañana a las 19´00 h.-, formación de músicos gallegos que presta preferente atención a los estilos centrados en la “Seconda Prattica”, entre selecciones de cantatas y arias operísticas que abarcan desde el XVII y el XVIII. Son ellos el contratenor Miguel Ulla, formado con Fernando Balboa, Gerard Lesne, Xavier Sabata y en la “”ESMUS” con Lambert Climent, además de ampliar con E.López Banzo, Luca Guglielmi, Lluis Colli i Trulls o Filippo Mineccia. María Fraile, flautas de pico, siguió la escuela de Hans Letihec, Antonhy Pay y Henry Bok, llegando a colaborar con grupos como “Música Doméstica”, “Sesquialtera”, o “Don Dinis”. Uxia Delgado, teorba y guitarra barroca, tuvo como maestros a G.Estellés, Hopkinson Smith, J.C. de Mulder, J.Hernández Pastor, R.Levitt o Monica Pustilnick, especializándose en géneros de época. Pablo Ruibal, violas da gamba y guitarra barroca, fue alumno de Xurxo Varela y Paco Luengo, antes de asistir a cursos de J.Savall, Vittorio Ghielmi, Marion Middenway o Itziar Atutxa, para entregarse a estas especialidades.

    En programa, Girolamo Frescobaldi con piezas como “Canzoni da sonare a una, due, tre et quattro con il Basso Continuo” (Libro Primo de Venecia, 1634), o la “Canzon Quarta a canto solo”, de la misma colección. Un compositor que no compuso nuevas formas instrumentales aunque llevó a grado sumo las de su período, entre Canzone, ricercare, toccata, o variazione diversas. Destacaron sus “Balleti” o las suites de danza, que complementaron los caprici y el estilo de las canzoni. Hablemos igualmente de gallardas, pasacalles o chaconas, piezas de las que tendremos ejemplos por otros compositores. Entre sus discípulos, aparecen Froberger, Grassi, Battiferi y tantos otros que dejaron memoria. Frescobaldi fue respetado organista y clavecinista, y en capítulo similar, dejó esas “Canzoni” a varias voces, repartidas para todo tipo de combinaciones, y que destacan por el aspecto suplementario del “basso seguente”. En su estética, sobresale el tratamiento de la melodía, que alcanza la cumbre tomada de sus predecesores y contemporáneos, hablamos de músicos como Gabrieli y Trabaci.

    Gulio Caccini, con el prólogo de “Euridice” y la tan apreciada “Amarilli mia bella”- de “Le nuove Musiche”, editadas en Venecia, en 1602-, un compositor que durante sus años florentinos, destacó por las preferencias en el llamado “estilo noble” del canto, con las dudas que pueda conllevar y que se manifiesta por un recitativo incipiente y posiblemente a una medida utilización de cuidados ornamentos en el canto, que entonces se caracterizaba por sus excesos. En cualquier caso, la indiscutible calidad de Caccini, como intérprete y según remite la historia, le aseguró el mecenazgo de un buen número de nobles, entre los que se encontraba Giovanni de Bardi, considerado como el fundador de la conocida “Camerata Fiorentina”. Las fechas de publicación de sus obras, las que sobreviven, encarnan de alguna manera el nacimiento del manantial de la monodia italiana, que seguirá a la aparición de sus colecciones de obras para solista y bajo continuo.

    Claudio Monteverdi, con “Ego flos campi”, quien ya de joven, destacaría por las “Sacrae Canticulae” a tres voces, para pasar a un estilo por excelencia, los “Madrigali spirituali”, editados en dos libros, que ayudaron a destacan su figura. Tenemos a un Monteverdi en la corte de los Gonzaga, en la corte de Mantua, como cantante y violinista que dejará el “Segundo Libro” de madrigales, sublimes por su expresión y encanto, en medio del mundo de la “Camerata Bardi”, medio en el que aparece “L´Euridice” de Jacopo Peri, maestro al servicio de los Medici. Como por arte de gracia, irán llegando la serie de los libros cuarto y quinto de madrigales, compendio de su estro creativo que ocupará toda su vida, mientras compone su ópera “Orfeo” (favola in musica), sobre libreto de Alessandro Striggio, camino del sublime “Octavo Libro” de madrigales, madrigales guerreros y amorosos, y óperas como “Il regresso d¨Ulisse in Patria”; o “L´Incoronazione di Poppea”.

    Francesco Cavalli, con el “Lamento di Apollo”-“Gli amore di Apollo e Dafne”-, el autor de obras como “La Calisto”, “Xerxe”, “Giasone” o “La Sidone”, el representante genuino junto a Monteverdi del primer período de la ópera veneciana y del que tendremos esta aria sobre un texto de G.F. Busenello, de 1640. Venecia supuso una confirmación en la consolidación del recién estrenado mundo escénico operístico, en un estilo abierto al público en general y un primer ejemplo será “Giasone” de Cavalli, para el Teatro San Casiano, que supondrá la presentación en otros importantes coliseos y teatros cortesanos. Cavalli había ejercido como organista en la Catedral de Crema, antes de trasladarse a Venecia en 1616, llegando a integrase en el coro de la basílica de San Marcos. La ópera ocupará definitivamente el primer rango y sus títulos gozan de absoluta vigencia.

    Andrea Falconieri, con una “Ciaccona” (Il Primo libro di canzone. Napoles, 1650), “La soave melodía e la sua corrente” y una “Pasacaglia”, músico precisamente napolitano y que estuvo en la corte de Parma, entre 1610/4, para seguir en Florencia y Roma, antes de incorporarse a la corte de Modena. Su presume que viajó a España y Francia, y a partir de 1629, volverá a Parma, continuando en Génova, en donde sería maestro del Colegio de Santa Brígida. Importantes fueron sus publicaciones de “Vilanelle”, sobre tablatura de guitarra, los libros de “Musiche” y otras obras sacras, que se añaden a la serie de “fantasie”, “capricci”, “brandi”, “volte per violini e viole overo altro strumento”. Giovanni Girolamo Kapsberger, con una “Toccata Arpegiatta”(Libro quarto d´intabulatione di chitarrone. Roma 1640), un laudista y compositor proclamado como “Il Tedesco della Tiorba”, un alemán asentado en Roma y que había pasado por Venecia hasta su traslado a Roma, para incorporarse a la corte del Papa Urbano VII. Fue virtuoso de la tiorba y del chitarrone y fundamental en los comienzos de la monodia

    Alessando Stradella y “Se pegno gradito”, descendiente de noble familia romana y que fue chantre de la iglesia de an Giovanni dei Fiorenti y del Oratorio dei Crocifisso, artista que primordialmente, optó sin reparo en animar la vida cortesana de los nobles con los que estaba comprometido, en especial de los Colonna. Supo manejarse entre Florencia y Venecia, como hombre de mundo, entre frecuentes intrigas a las que no hacía desprecio, tal cual era su talante que le granjearía más de un problema en Roma. Todo un personaje que ayudará a que otros compositores, recurran al personaje para dar razones a títulos operísticos. La pieza es en sí misma un detalle digno de aprecio.

    Francesco Gasparini y “Qui ti scrivo nome amato” de “Il oráculo del fato”, compositor perteneciente a una saga familiar que compartirá con su hermano Micheangelo, discípulo de Lotti, que llegaría a ser un apreciado cantante además de fundador de una escuela. Francesco, fue alumno directo de Arcangello Corelli, en Roma y también de Pasquini. Fue maestro prestigiado de los coros del Ospedale della Pietà veneciana y de la Capilla de San Lorenzo in Lucina, de Roma, para proseguir a partir de 1725, en la Capilla de Letrán. Compositor fecundo, llegó a escribir unas sesenta óperas, además de “Intermezzi” destinados a los teatros de mayor prestigio.

    Alesandro Scarlatti, “O dormi fulmine di guerra”, de la ópera “La Giuditta di Cambridge”, apoteosis del barroco napolitano cuya estela marcará toda una época tras su llegada a Nápoles para hacerse cargo de la dirección del Teatro de San Bartolomeo, en donde ya se representaban sus óperas. Un nombramiento clave, que compartirá con maestros como Francesco Provenzale, mientras el entusiasmo de los aficionados, le calificarían como ”Il Palermitano”. Será un artista que no renunciará a los frecuentes viajes que encumbrarían su carrera como operista, recibiendo excelente acogida en Roma. Sus óperas se convirtieron de modo dominante en la escena musical, que no dejará de tener su impronta en G.F.Haendel. Fue igualmente fecundo en los demás géneros.

    El Convento do Rosario, de San Sadurniño, debe su fundación a Fernando de Andrade y a su mujer Inés de Castro. Iglesia románica en un principio, asociada al hospital de San Xoán de Xerusalem, atendía a peregrinos del camino de Santiago, entre otros santuarios como San Andrés de Teixido, Fue gestionado por los canónigos de San Agostiño. Sería cedido posteriormente a los Dominicos, que permanecieron en él 250 años, hasta que por un Real Decreto, de 1835, por una orden que suprimía los conventos quedaron vacíos, y en 1863, se le dará otros usos. En sus inmediaciones, merece destacarse la fuente del siglo XVIII, además de la sacristía.

    09 sep 2022 / 01:46
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