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La verdad devuelve la credibilidad

    EN la historia de los países, en ocasiones hay hechos que cambian lo que ha estado oculto durante décadas y, consiguen sacar a la luz la verdad. Esto es lo que ha ocurrido con el terrible drama de los abusos en el seno de la Iglesia. Como manifestaba Alejando Palomas “el eco de muchas voces pequeñas sumadas han producido un terremoto” que ha desembocado en lo que será una Comisión de investigación sobre la pederastia en el seno de la Iglesia en España.

    A las jerarquías eclesiásticas españolas les ha costado aceptar el mandato claro y rotundo del papa Francisco, que ha pedido perdón y ha exigido “firme voluntad de esclarecimiento de los casos de abusos”. Es decir, oír, reconocer, investigar y aceptar el horror que ha marcado a miles de niños, hoy adultos que piden que se rompa el velo de silencio que todo lo tapó y marcó a hierro sus vidas. Lo que sintetizaba Cicerón en su cita “La verdad se corrompe tanto con la men-
    tira como con el silencio”.

    En calidad de investigadora, por la defensa de DDHH de colectivos vulnerables, mujeres y niños víctimas de violencia machista, he estado en contacto con algunas víctimas de estos abusos y, he conocido algo de lo que será la embrionaria Comisión de investigación, todavía por definir y desarrollar. Evidenciándose una petición unísona: perseguir la verdad, pedir perdón y reparar sin dañar más a las víctimas.

    Parece lógico que un acuerdo sobre el rechazo al abuso de menores debería ser una sola voz. Que el esclarecimiento de una aberración deleznable y perseguible debería ser apoyada por todos, se produzca donde se produzca. Sin embargo, un nutrido grupo de políticos han respondido, inconcebiblemente, con críticas para que, de una vez por todas, la verdad salga a la luz, se pida perdón y se repare el enorme dolor infligido a las víctimas.

    Que efectivamente, estos abusos se han producido en distintos ámbitos de la sociedad, nadie lo niega, ni que hay que perseguirlos en cualquier lugar donde se produzcan. Pero ahora estamos en uno de ellos, que debe de ser investigado. La verdad jamás daña a una causa que es justa, manifestaba Gandhi.

    Entonces, surge la pregunta: ¿por qué quieren ocultarlo? No hay defensa o justificación posible para que un representante político no apoye con firmeza esta investigación y se situé en el lugar posible; el de las víctimas. Porque como defendía Martin Lutero: “No oponerse al error es aprobarlo. No defender la verdad es negarla”. ¡Así que dejen de hacerlo!

    En cuanto a la posición de los representantes de la Iglesia en nuestro país, también cabe decir que ha distado mucho de lo deseable. Sólo hemos oído unas pocas voces firmes y claras que han defendido las directrices del papa, entre ellas la del arzobispo de Santiago.

    En una entrevista realizada estos días, se le ha oído con esa paz que acompaña su voz, pero con la claridad del que considera que solo la verdad devuelve la credibilidad y que el reconocimiento de los hechos es el único camino. Con valentía y situándose del único lado posible, el de las víctimas, se ha pronunciado y ha dado un paso al frente, lo primero que piden las víctimas.

    Monseñor Julián Barrio ha materializado ese deseo, haciendo posible las palabras de Mandela “Siempre parece imposible hasta que se hace”.

    15 feb 2022 / 01:00
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