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Reseña Musical

Lieder de Alma Mahler, por la soprano Helena Juntunen, con la “OSG”

    La temporada de la “OSG” se abre en el Palacio de la Ópera- 20´00 h.-, don su titular Dima Slobodeniouk, con obras del entorno vienés de los Mahler, Gustav y Alma, en la que será protagonista la soprano finlandesa Helena Juntunen, en una serie de lieder de Alma Mahler, en arreglo de Jorma Panula, además de su participación en el lied “Das himmlische Leben” (Vida celestial), perteneciente a “Des Knaben Wunderhorn”, del cuarto movimiento de la “Sinfonía nª 4, de Gustav Mahler. Panula, es compositor relacionado artísticamente con los directores Esa Pekka Salonen, Mikko Franck, Esa Pekka Saraste y Osmo Vaska, con formación en la Ac. Sibelius, de Helsinki y autor de una ópera “Jaako Ilkka”, en laque propone relacionar el género lírico, con las artes visuales. Fue director de las principales formaciones de su país, la “O.F. de Turku”, la “O.F. de Helsinki” y la “O.S. de Haarus”. Helena Juntunen, pasó por la Ak. Sibelius de Helsinki, en donde siguió las docencias de Anita Välkki, Renatta Scotto y Harmut Höll. Recibió el “Premio Karita Mattila”, en 2006. Su primer rol fue “Margarita”, de “Faust”, de Gounod, en la Opera del Festival de Savonlina, uno de los punteros del país báltico, para continuar en 2003 en producciones de la Ópera de Connecticut y Génova. Vendrán roles a su medida en óperas como “Il Viaggio a Reims”; “Pamina”, de “Die Zauberflute”, al que dará vida en coliseos como la Sachische Staats Opera Dresden y con una carrera consolidada, se presentará teatros como el Carnegie Hall, neoyorquino o el Wiener Festwachen. Estrenó en 2008 la ópera de Veli Matti Puunmala “Anna Liisa”.

    Alma Mahler Schindler, apunta a lieder procedentes de sus colecciones “Fünf Lieder”, “Vier Lieder” y “Fünf Gesänge”: “In meines Vaters Garten”;”Ansturn”, “Der Erkennende”, ”Leise weht ein erstes Blühn” (sobre la poética de Heine). Por la amplitud del diseño melódico y su trazado, la forma tiende a expandirse, en la línea de la idea postromántica del género, distanciándose de su apreciado Gustav, aunque son perceptibles las deudas y las influencias wagnerianas- en ciertos rasgos-, de Brahms, en la construcción, de Schumann, por los estados de ánimo y de Zemlinsky, por la expansión de la tonalidad y las incesantes modulaciones. Los “Vier Lieder”- entre los que se halla “Ansturm”-resultan los más ricos por su inventiva, cercanos a Schönberg y Berg. A excepción de Heine y Novalis, los poemas pertenecen a contemporáneos como Bierbaum, Falke, Hartleben (traductor de “Pierrot Lunaire”-, Dehmel, al que ella apreciaba especialmente y el citado Rilke. “Der Erkennede” es autoría de quien fue su pareja F.Werfel, y es uno de los más destacados. Otra pequeña joya, “In meines Vaters Garten” (Hartleben), destaca por los contrastes de movimiento y tonalidad.

    Alma en su entorno afectivo, las relaciones con Gustav, diecinueve años mayor que ella, el arquitecto Walter Gropius, fundador de la Bauhaus, o Franz Werfel, además de los devaneos con Gustav Klimt y Oskar Kokoschka. Su padre, Emil Schindler, facilitó que su vida estuviese siempre rodeada de artistas y personas de la cultura y pronto encontró en la música un lugar a su medida, en especial en las creaciones vocales, recibiendo en principio influencias wagnerianas, además de tener como maestro a Zemliniski- maestro de Schönberg-, pero con su admirado Gustav, las relaciones pasarían por momentos incómodos, por las exigencias de la pareja. Werfel precisamente, la animó a la composición de los “Funf Lieder” y los”Vier Lieder”. Para la leyenda, el puente establecido entre Zemlinski y Mahler, gracias al cual coincidirán con Alma, mientras que ella insistía en la defensa del ballet del primero “Das goldene Herz”, que le había hecho llegar un año antes y que Mahler, como director de la Ópera desechó por su falta de interés. A partir de entonces, la relación Gustav-Alma, comenzó a tomar un talante distinto, si cabe de mutuo aprecio, por las cualidades seductoras de ella y por su belleza física.

    Mahler con la “Sinfonía nº 4”, en los cuatro tiempos: “Bedächtig. (Nicht eilen; Rech gemäuclich”; el segundo “In gemächlicher Bewegung . Ohne Hast”, el tercero “Ruhevoll” y el final “Sehr behaglich”, con la colaboración de la soprano solista, estrenada en Munich, en 1901, dirigida por el autor, con el protagonismo de Margarethe. El texto procede de “Das Himmlische Leben”, de “El muchacho de la Trompa Mágica”, obra completada en uno de sus retiros veraniegos. Una forma sonata- rondó, en ese primer movimiento, elaborado sobre dos temas fundamentales. Llegaremos a un “Allegro crescendo”, animado por timbales, carrillón, triángulo y platillos, con arpa y una frase de la trompa, nos traslada a un “pizzicato” de las cuerdas, antes de la recuperación del tema principal hacia un final cargado de vitalidad.

    El segundo tiempo, resulta un a modo de “danza de la muerte”, encabezada por un solo de violín, apoyado sobre una afinación más alta de lo habitual. Una ironía sobre la muerte, eterno fantasma que sobrevolaba permanentemente la sensibilidad del autor, marcando la distancia en las cercanías de la “danza macabra”, pero menos trivial y con tintes que podrán hallarse en el tercer movimiento de la “Sinfonía Titán”. A esa sección del solo de violín, se opone otra, delicada y sensible, de las cuerdas con sordina, se acercan a un “scherzo”, repetido en dos ocasiones y el movimiento, en sucesivas variaciones, de las dos primeras secciones, comienza a desvacenerse sobre un acorde de maderas.

    El “Ruhevoll” (Apacible), tercer movimiento, se expresa dentro de la modalidad “Rondó- variaciones” y resulta de una belleza sobrecogedora e irresistible, un encadenamiento de pasajes que nos animan a recordar las virtudes del maestro en este género de argumentos musicales. Quizás y para bien, en los límites del exceso, por esa aglomeración de refinada intensidad. El inicio de la “Coda”, precisamente en “fortissimo”, sobre la que se escucha la melodía de base, está confiada a las trompas, el anuncio del movimiento final. La imponente llamada en “Mi Mayor”, nos ubica en la forma ascendente sobre la dominante de Sol, en invitación a una perceptible y simbólica elevación había espacios sublimes.

    Cuarto movimiento, “Sehr behaglich” (Apacible), delicia en el final de la sinfonía con el lied orquestal “Das himmlische Leben”, una ansiada recreación paradisíaca, en un grado de sublime fantasía ensoñadora, quizás entre danzarines y cantantes de una ingenuidad arrebatadora. La recurrencia a la voz femenina en este lied, tercera vez en los ciclos sinfónicos, resulta de una evidencia incontestable. Disfrutemos desde “Wir geniessen dir himmlischen Freuden/ d´rum tun wir das Irdische meiden. Kein weltlich Getümmel hört man nicht im Himmel!/ Lebt alles in sanf tester Ruh...” (Gocemos de las alegrías celestiales....). Se aprecia en lo posible, el contraste buscado entre el texto poético, de clara evanescencia casi impresionista, y la conseguida orquestación, que se resuelve en un final un punto letárgico de embaucadora ambigüedad, elemento definitorio del estilo mahleriano, que volveremos a encontrar en la portentosa “Sinfonía de Los Mil”.

    06 oct 2021 / 01:00
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