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Liliana Colanzi brilla (no sólo en lo oscuro)

    AHORA ya hay mucha gente hablando de Liliana Colanzi. No sólo en Latinoamérica, no sólo en su Bolivia (es cruceña), no sólo de su juventud literaria y sus mundos inquietantes, pero tan reales (lo dijo Rosa Montero, creo), sino también aquí, y en otras partes, porque Colanzi ha sido definitivamente descubierta, no sólo parcialmente, sino definitivamente, ya es pública y muy celebrada su hermosa literatura, emergiendo del suelo y la vegetación, del humus negro, de las raíces: esa literatura geológica. Colanzi acaba de ganar el Premio Ribera de Duero por su colección de cuentos Ustedes brillan en lo oscuro, publicado por Páginas de Espuma.

    En esta preciosa colección, hallo una Liliana que conocí de un golpe de vista en ‘Nuestro mundo muerto’, el rastro de sus cuentos queda pegado al paisaje, un rastro animal y mineral. Es su tono literario, su continente de palabras. Es su mundo, pero no sólo una estética, brutal a veces, es también un cepo preparado para saltar. En ella laten los días desbaratados de los pobres, las gentes que no pueden detener la mano del poder, sometidas al oleaje feroz, gentes que han de acomodarse a la injusticia, como animales refugiados en la última guarida, pero también despreocupados del mal, entregados a una loca deriva.

    Ustedes brillan en lo oscuro es radiactivo y adictivo. Es un libro sobre la contaminación del mundo y sobre lo que ignoramos, sobre la tierra que ha perdido la inocencia, donde ya habita el diablo. Y, como se ha dicho, sobre el paso del tiempo. En La cueva, por ejemplo, el primero de los cuentos, Colanzi se muestra en su éxtasis geológico, la memoria de los lugares que nos han construido a golpe de sangre y fuego. Su lenguaje es de una belleza abrumadora. Pero inquietante. Colanzi amasa el barro, la lluvia y la sangre. El mundo está sometido a mutaciones y milagros bacteriológicos, todo es una masa en la que se lee la vida y la muerte. La roca es un manuscrito. Resiste el tacto humano, el impulso civilizador, se empecina tercamente en ser roca y cueva, en ser estalactita, mostrar que las edades geológicas son monstruosas y nos hacen hermosamente anecdóticos, coyunturales, efímeros.

    Amarán su prosa mineral. Atomito es un cuento inagotable, de nuevo la tierra, lo orgánico, la luz. Imágenes poderosas. El rayo que cae sobre la Central iluminándolo todo, en un estallido de preciosismo lingüístico, en una batalla por las palabras hermosas. Y de nuevo, el tiempo, ante la amenaza nuclear: “¿qué va a quedar de este mundo en otros dos mil años?”. Y el asombro, el dolor, el mal en las entrañas: “la tierra se ha fracturado y algo que estaba oculto hace mucho tiempo se derrama en todas direcciones”. Los traumas de los pueblos brotan de nuevo por las heridas de la tierra.

    Todo el libro, breve y maravilloso, está poblado por la idea del desvalimiento ante el poder, por el mal que acaba anidando siempre cerca de los pobres o los indígenas, por lo primigenio y lo futurista, por lo cyberpunk, por lo fantástico unido a lo real. El cuento que da título al libro, Ustedes brillan en lo oscuro, basado en el accidente radiológico de Goiânia en 1987, es una pieza magistral sobre cómo el mal brota entre los escombros, la bomba de cesio encontrada por los recolectores de chatarra. Y el sueño enfermo del cementerio nuclear. Colanzi les va a dejar asombrados.

    14 may 2022 / 01:00
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