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Lupin, caballero ladrón

    NO ME sorprende en absoluto que Lupin haya superado en cuestión de horas el tirón inicial de Los Bridgerton, dentro de la plataforma Netflix. Ni que esté arrasando en más de una treintena de países. El estreno de los primeros cinco capítulos de esta serie francesa (parece que habrá otros cinco, al menos, pero podría dar para muchas temporadas) ha enganchado a gran parte de la audiencia, muy necesitada, con seguridad, de entretenimiento.

    Pero no entendamos aquí entretenimiento como algo menor (ocurre a veces). No es una forma de salvar la cara a la serie, que tiene otras muchas virtudes. Y, frente a esa superficial comedia decimonónica bastante ‘disneysiana’ que es Los Bridgerton, Lupin logra capturarnos con su magia, y con la gran astucia interpretativa de Omar Sy, un actor nada desdeñable.

    Hay muchos elementos que explican este arrebatador éxito de Lupin. La pena es que habrá que esperar un año para las siguientes entregas, porque las cinco primeras se consumen a velocidad de vértigo. Uno de esos elementos es la tradición novelesca del personaje que el protagonista, Assane Diop, imita en cada uno de sus pasos, mayormente fuera de la ley. Ese personaje es Arsène Lupin, caballero y ladrón francés, que su autor, Maurice Leblanc, hizo famoso a través de infinidad de historias a principios del siglo XX.

    Lupin es el arma literaria que obsesiona a Assane, el personaje que le ha ayudado en el viaje desde la pobreza y la orfandad, pues fueron los libros de Lupin los que su padre le pidió que leyera para entender el mundo. Así que esta serie supone un gran homenaje literario a un personaje tan brillante, aunque no tan recordado, como Sherlock Holmes (éste era detective, no ladrón: pero los métodos se parecen). Lupin es de nuevo rescatado como gran nombre de la literatura (por encima de su autor, como también sucede con Holmes y Conan Doyle), y así celebrado en esta serie, de la misma forma que ha sido celebrado en películas y obras de teatro. Hay un Sherlock inglés y un Lupin francés: Leblanc era consciente y escribió Arsène Lupin contra Herlock Sholmes (sic).

    Tienen la oportunidad de descubrir ahora esta fulgurante versión del francés. Por supuesto, Assane no es Lupin, pero lo parece. Es su inspiración, su educación sentimental. Va más allá, porque nuestro Assane es experto en tecnología, en informática, y también, a su modo, un buen seductor. Ha aprendido a engañar la vista de los otros: pero no hay tanta explicación racional como en Holmes. Aquí hay que dejar que vuele la imaginación, el escapismo... Un aire de Houdini se agita en muchas secuencias.

    Existen situaciones resueltas de manera un tanto simple, de acuerdo, como las pesquisas policiales, un poco esquemáticas (ese policía que descubre que las novelas de Lupin están detrás y nadie le hace caso, por ejemplo). Pero allá donde Lupin / Omar Sy entra en escena todo se engrandece. Existe un relato amoroso y sobre todo el deseo de Assane de vengarse de quien provocó la muerte de su padre, muchos años atrás. La serie está llena de juegos divertidos, pero arrastra también la amargura de los que sufren, de los eternamente desfavorecidos, de los que son engañados por la vida. No es una obra maestra, es cierto, pero les va a gustar.

    14 ene 2021 / 00:30
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