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Madres e hijos y excusas de tierras profundas

    LA sentencia de una jueza de Marbella que saltó a los medios y en la que refería, entre otras afirmaciones que, vivir en la Galicia no aportaba felicidad, provocó que los políticos, en su superficialidad eterna, lo considerasen lo más grave de esta resolución.

    Como gallega que soy me molesta profundamente cuando se refieren a nuestra tierra despectivamente o con burlas, como ha ocurrido recientemente en el programa televisivo de cocina, sin mayor transcendencia. Otro gallo cantaría si la burla se realizase a un catalán. Obligaría a una declaración institucional de disculpa.

    Pero vayamos a lo importante. Lo grave de todo eso es la tendencia consolidada en los tribunales de arrancar hijos a madres con las excusas peregrinas, destrozando la vida de ambos. Porque, sin negar el necesario papel de la figura paterna en la crianza, una madre, salvo contadísimos casos de graves trastornos, es imprescindible para el desarrollo, educación y cuidado de un hijo.

    Lo definió muy bien la escritora estadounidense Gail Tsukiyama: “Las madres y sus hijos pertenecen a una categoría propia. No hay un vínculo tan fuerte en todo el mundo” y todas las que lo somos, lo sabemos bien. Pero esta sociedad tan moderna y cosmopolita está olvidando y destruyendo lo imprescindible; el cardinal papel que una madre tiene en la vida de un hijo. Y luego nos extrañamos de la deriva de las sociedades, cuando normativas y leyes destruyen uno de sus pilares fundamentales; la relación materno-filial.

    En los tribunales se juzga a las mujeres/madres para determinar su idoneidad en base a: si trabajan mucho o si están en el paro, si deciden educar con formato más tradicional o moderno, si le exigimos mucho nuestros hijos o somos más laxas... parece que nunca lo hacemos bien. Manifestaba la escritora J. Churchill que “no existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser buena madre”, y no puedo estar más de acuerdo.

    Este artículo no es un artículo más que escribo, sé muy bien de lo que hablo y el sufrimiento que producen estas decisiones judiciales sin sentido. Hace casi cuatro años me quitaron la custodia de mi hijas, en base a que era una destacada profesional, trabajaba mucho y estaba nerviosa, a día de hoy sigo litigando en los tribunales para traerlas a casa, pero los cuatro años de destrucción de mis niñas y el desgaste personal infligido, nadie lo podrá compensar.

    Y me pregunto: dónde están las normativas de igualdad, dónde la protección a la familia, dónde el bien superior del menor... Ante esta situación mucho más habitual de lo que las gente piensa, el arrancamiento judicial de hijos a madres, es imprescindible modificar normativas porque, como manifestaba Thomas Jefferson si “un Gobierno capaz de darte todo lo que quieras, es capaz de quitarte todo lo que tienes, es un mal Gobierno” y para una madre, sus hijos lo son todo, por lo que es evidente que algo funciona mal en esta sociedad.

    En cuanto a las posiciones de los líderes políticos gallegos convine explicar y, sé muy bien de que hablo (en temas de custodias y de violencia de género) que para el presidente Feijóo éstos son temas muy secundarios, el PSOE de Caballero únicamente está para las fotos y la líder del Bloque es una oportunista. Y lo digo por las conversaciones que con ella he tenido en el Parlamento sobre los dos temas referidos anteriormente.

    Los políticos únicamente se manifiestan sobre estos temas cuando son mediáticos y les favorece a sus intereses, pero no hay ningún tipo de sentimiento sincero en sus declaraciones.

    Y les dejo con una reflexión personal: las sociedades que destruyen a las madres olvidan su origen.

    28 oct 2021 / 01:00
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