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domingo, 16 enero 2022
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Negacionistas, guapas y guapos

    ESTOS días estamos viendo manifestaciones y polémicas sobre los que no acceden a vacunarse alegando su libertad para hacerlo. Asimismo vemos la propagación de falacias, medias verdades y mentiras declaradas acerca de la bondad de las vacunas. También aparecen marujitos y marujitas que hablan de la pandemia con frivolidad en programas llenos de horterismo y mal gusto.

    A muchos de estos personajes lo que les caracteriza es que se creen guapos y guapas y que por ello llevan razón opinando sobre las vacunas, sobre la pandemia o sobre cualquier otra cosa que se precie, ignorando la opinión de los científicos y de toda la evidencia y datos que se tienen acerca de las vacunas. Se niegan a vacunarse porque al fin y al cabo es una vulgaridad que hace toda la gente, ellos no son borregos como los demás y no les embaucan científicos que están confabulados con las farmacéuticas y con los gobiernos.

    Este tipo de personas no entienden que el vacunarse no es solo una cuestión de salud personal sino que haciéndolo hace un bien a la salud de todos, dado que evita la propagación mediante contagio de la pandemia. Su respuesta a este razonamiento es que no es su problema, cada uno tiene la libertad de hacer lo que es más conveniente y que cada uno vea y respete la opinión de los demás.

    No es extraña esta manera de proceder dado que en los últimos años aparecen cada vez más fundamentalistas de la libertad que la confunden con hacer cada uno lo que le apetezca en el momento. Nadie es quién para impedirle entrar en una discoteca o un restaurante aunque con ello ponga en peligro la salud de otros.

    Esta actitud todavía es más incomprensible en profesionales sanitarios, porque evidencia una falta de profesionalidad que debería ser corregida por las autoridades impidiéndoles ejercer su profesión hasta que no se vacunen y por los colegios de médicos y enfermería abriéndoles expedientes. De la misma manera que piensan que las vacunas no sirven o no son naturales, pueden pensar que los rayos X o la resonancia magnética nuclear o cualquier otra medida necesaria para el diagnóstico y curación de una enfermedad no sirven para nada. Estos sanitarios son un peligro para las personas.

    Hay ejemplos de actitudes lamentables protagonizadas por algunos deportistas y políticos cuando hablan en contra de cualquier prohibición razonable, como la de fumar en los sitios públicos o las limitaciones sobre las bebidas alcohólicas y ahora sobre las obligaciones derivadas de la prevención de la propagación de las pandemias.

    Se creen tan guapos y listos que por ello están por encima del bien y del mal. Aznar en su día y ahora Djokovic son ejemplos de lo que decimos. La guapura del primero la debía poner en cuestión simplemente recordando el ridículo tan espantoso que hizo al mostrarnos que hablaba catalán en la intimidad o sus progresos en el inglés cuando salía de estar con Bush, solo igualable al que hizo su mujer al defender en su día la candidatura de Madrid para los juegos olímpicos.

    Referente al tenista, lo mejor es tomarse a broma sus mentiras y como dice un chiste que me contó un amigo, es natural que defienda el no vacunarse porque ya lo dice su nombre: yocovid.

    14 ene 2022 / 01:00
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