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Nuevo desafío de Putin

    EL mensaje de Putin a la Federación emitido el miércoles no deja lugar a dudas. Lo anticipamos aquí el pasado domingo cuando hablamos de Guerra y orgullo herido (ECG, 18/09/2022). El presidente ruso anunció una movilización militar parcial de la población, aconsejada por el ministerio de Defensa y el Estado Mayor.

    La propia Duma le ha dado el visto bueno para activar toda su maquinaria industrial y armamentística al servicio de la causa bélica. Se trata de reclutar a los ciudadanos rusos con el servicio militar cumplido y a aquellos que hayan pasado a la reserva. Las penas de prisión podrían llegar a los 15 años en caso de sublevación frente al reclutamiento.

    El objetivo es liberar las regiones prorrusas, es decir, las ocupadas por el Ejército ruso, tras falsos referéndums realizados entre este viernes y el lunes. Al ganar por mayoría la adhesión, la Duma los acogerá, y el Kremlin estará legitimado para intervenir allí con todas sus fuerzas. Quiere mantener el control sobre la minería, el tejido industrial, y la producción de energía en la boyante área que va del Donbass a Crimea, pasando por Zaporiyia y Jersón.

    Cualquiera que ose atacar, recibirá respuesta balística incluso biológica, química o nuclear, aunque sea a pequeña escala y de forma controlada. El invierno se prevé duro, y Moscú desea resguardar su territorio deseado. Ése al que ya nunca renunciará.

    No se trata de un movimiento a la desesperada, sino bien ideado. Tampoco de falta de efectivos experimentados, pues los guarda para misiones mayores. Pero sí reconoce que ya no se trata de una “operación militar especial”, sino de una guerra. Ello le permite utilizar todo tipo de armas, incluidas, como digo, las nucleares en aparente defensa propia.

    A fin de cuentas, debe estar preparado para justificar sus acciones ante sus aliados, y frenar, así, la pérdida de apoyos. El propio Erdogan ha señalado la posibilidad de devolver los territorios ocupados a su legítimo propietario; es decir, a Ucrania. Y también China se muestra inquieta por una contienda que considera demasiado prolongada.

    Y es que, como también señalamos aquí el pasado domingo, resulta muy duro para Putin tener que asumir las derrotas de sus militares y la pérdida de aquellos territorios que daba por controlados y conquistados. El autócrata se siente herido y humillado, incluso acorralado a nivel político tanto dentro como fuera del territorio nacional.

    Hablamos de una situación de no retorno. Y la comunidad internacional no ve cómo afrontar una solución válida para ambas partes. Tan sólo muestra su apoyo incondicional a Ucrania, lo cual tampoco contribuye a destensar la situación, pues sabe que nunca estaría en disposición ni siquiera de responder con las mismas armas que Rusia a un posible ataque químico, biológico, o nuclear.

    24 sep 2022 / 01:00
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