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Pandemia autonómica en diferido

    ESPAÑA ha pasado en las últimas cuatro décadas de ser un país centralizado a ser uno de los más descentralizados del mundo desarrollado, pudiéndose comparar con los considerados como federales. El sistema autonómico tiene en su haber el haber favorecido una mejora de políticas debido a la mayor adaptación a las preferencias de los ciudadanos, la innovación e imitación de las que tienen éxito, o cierta competencia que deja en evidencia a quienes se basan en un modelo extractivo de rentas (Cataluña) frente a las que se han centrado en la mejora productiva (Madrid), como ponía de relieve en un reciente artículo Benito Arruñada. Aunque el balance neto de este proceso sea positivo, esto no significa que en el debe no haya cuestiones mayores a tratar, en especial la corresponsabilidad fiscal, la cogobernanza o los criterios de nivelación de recursos.

    Muchas de las necesidades de refor-
    ma se han manifestado con especial intensidad durante la pandemia. Las comunidades autónomas han adquirido un protagonismo especial durante estos meses debido al alto nivel de responsabilidad que atesoran en educación, políticas sociales y, en especial, sanidad. Esto se ha traducido, inevitablemente, en un mayor gasto, como detalla Ángel de la Fuente en un informe publicado por Fedea. El aumento de los desembolsos es del 2,7 %, del PIB, de los cuales el 85 % viene explicado por el gasto corriente.

    Sin embargo, el saldo presupuestario autonómico ha mejorado durante 2020 en 0,37 puntos del PIB. La razón es que el Gobierno central ha realizado fuertes transferencias a los gobiernos regionales, en especial el Fondo Covid que asciende a 16.000 millones de euros, y a que las entregas a cuenta no se actualizaron para incorporar el efecto de la pandemia sobre los ingresos tributarios. Como destaca Santiago Lago, la protección dada por parte del ejecutivo a las finanzas regionales ha sido probablemente la de mayor envergadura en el mundo.

    El problema es que buena parte de estos ingresos extraordinarios no se van a mantener en el tiempo, en especial a partir del año 2022, cuando es previsible que gracias al proceso de vacunación hayamos superado la crisis económica y no sean necesarias más transferencias que ayuden a hacer frente a las acuciantes necesidades financieras derivadas de la emergencia sanitaria, y se produzca la liquidación definitiva del sistema de financiación autonómica del ejercicio pasado. En ese momento será necesario establecer un calendario estable y plausible de consolidación fiscal. Para lograr tal fin el sistema de financiación debe ser reformado con el objetivo de incentivar una mayor corresponsabilidad y cogobernanza.

    Las comunidades autónomas deben ser conscientes de que recibirán el impacto de la pandemia en sus cuentas en diferido.

    09 abr 2021 / 01:00
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