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Reseña Musical

Pierre HantaÏ: “Homenaje a Gustav Leonhardt”, en “Ateneo Barroco”

    Imprevistos aunque previsibles, el concierto anunciado en las actividades del “Ateneo Barroco”, obligan a cancelar el previsto que nos ofrecerían los clavecinistas Pierre Hantaï y Skip Sempé, dedicado a “Rameau. Da escena ao teclado”, acorde con el protagonismo concedido al músico francés en la convocatoria de este año, y que todavía estará en programa en la cita que nos dejarán el grupo”Impetus”, formado por el violinista Joan Espada, el gambista Jordi Comellas y el clavecinista Yaho Mahúgo, con el reclamo “Rameau, mestre do Barroco francés, pieces de clavecín en concert”. Pierre HantaÏ, estuvo en el “Festival Via Stellae”, de 2012, con un programa que se presentaba como “Tres países, tres séculos, tres estilos, un clave”, con obras de William Byrd, Louis Couperin y Johann Sebastian Bach, festival el que también estuvieron grupos como “La Bellement”, de Sara Ruiz- a la que escuchamos con piezas de “A Biblioteca de Eleonore”, de G.F.Telemann-; la “Accademia del Piacere”, de Fahmi Alqhai; Manuel Vilas y el tenor Juan Sancho, con monodia barroca en España e Italia, o el chelista Jean-Guihen Queyras, con las suites para chelo solo, de J.S:Bach, músico con el que Hantaï tiene relación profesional.

    Un homenaje al maestro Gustav Leonhardt, al que reconoce su magisterio desde los años de formación, tras haber estudiado con Arthur Haas, y probar enriquecedoras experiencias con los hermanos de Leonhardt, Marc y Jérôme. Pronto conseguirá un espacio profesional con artistas de la talla de Philippe Herreweghe, los hermanos Kuijken, Marc Minkowski, Philippe Pierlot o Jordi Savall, antes de fundar su propio grupo “Le Concert Français”, en 1985, con el que investiga sobre estos repertorios en el ámbito historicista. Su presencia habitual en los certámenes de mayor prestigio, le permitió grabar con los sellos de referencia, desde “Astrée Audivis”, a “Op.111”, “Musidis” o “Virgin Veritas”, en colaboraciones con Amadine Beyer, Olivier Fortin, Christopher Coin, o el mentado Jean- Guihen Qeyras. Recibió los prestigiosos premios “Charles Cros” y “Gramophon Award”. Una discografía en la que destacan obras del repertorio bachiano- “Variaciones Goldberg”- por dos veces-; ”Conciertos para clave”, la “Ofrenda Musical” o el “Primer libro de El clave bien temperado” . También autores como Bull-“Doctor Bull´s Good Night”; Frescobaldi, con partitas y tocatas; Jenkins con “Fantazia”, Marin Marais; sonatas de D.Scarlatti; los “Essercizii musici”, de Telemann y conciertos para clave de Mozart.

    Otra de sus facetas nos la encontramos junto a los hermanos Kuijken, en “La Petite Bande” y el trabajo sobre la obra de D.Scarlatti, destacará por el cuidado acierto en el uso de las formas breves, plagadas de hallazgos rítmicos, armónicos y melódicos, capaces de sugerir atmósferas y ambientes de lo más variado, otorgando a ese mundo sonoro una dimensión propicia; la fantasía, la profundidad del sonido, el gusto por el color y el detallismo más exquisito, se sobrepone al virtuosismo tentador. “Bach et la France”, resultará una elección imaginativa del clavecinista, recuperado para este día, una vez que la ausencia de su compañero Skip Sempé, quebada consumada.

    Gustav Leonhardt, clavecinista y organista holandés, estudió en la “Schola Cantorum Basiliensis”, entre 1947-1950, y siguió en Viena en donde su bautizo profesional, le llegó a a través de un concierto en el que interpretó “El arte de la fuga” , de J.S.Bach, mientras ampliaba estudios en la Academia de Música, de la capital austríaca, en donde acabará ejerciendo la docencia-1952/5-, compartida con el Conservatorio de Amsterdam, en donde fue organista de la Wasekerk. En 1969, impartirá clases en la Universidad de Harvard (USA). Ya en 1955, había formado el prestigioso “Leonhardt Consort”, todavía con instrumentos modernos, aunque enfocados de pleno a una labor renovadora en sus planteamientos.En su estela, artistas como los hermanos Kuijken, Harnoncourt, Herreweghe, con los que los instrumentos de época marcarán un momento determinante, beneficio del que la música viene disfrutando desde entonces, y entre los miembros de esa escuela, Hantaï, resulta uno de los mejor considerados. Para Leonhardt, la carrera como clavecinista, dejó en un segundo plano la de organista. Una curiosidad digna de mención y es que a otro nivel, nos lo encontramos en la labores como actor, en el filme de Straub, “Crónicas de Anna Magdalena Bach”, del año 1967.

    Johann Sebastian Bach, a capricho de HantaÏ, con sorpresas que ira repartiendo para sorpresa de los asistentes. La obertura de la “Suite en do m. BWV 995”, obra del período de Leipzig y un arreglo de la “Quinta suite para violonchelo solo BWV 1011” . La suite se inicia con ese preludio en forma de obertura, amplia y extensa, en el estilo “alla francesa”, con entradas fugadas en la sección rápida. La “Fuga en Do m. BWV 997”, posiblemente de la época de Leipzig (1737-1741, atípica por varios motivos, ya que la fuga ocupa el lugar del segundo movimiento, y falta definitivamente la “Allemanda” y la “Courante”, de forma que se aparta de la estructura canónica de la suite, aunque se compensa con una doble “giga”. “Los seis pequeños preludios escritos para su hijo Wilhelm Friedrich”, que sabrá recoger su legado ante con los patrones que marcará su tiempo. El coral “Wernur den Lieben Gott lässt walten BWV 691”, perteneciente al conjunto de las obras fuera de colección, entre las que aparecen la “BWV 733” y “BWV 720”. La “Partita en Sol me. BWV 261”, que en realidad es una transcripción realizada por el propio Gustav Leohardt, de la “Partita para violín solo”, y que se escucha en sus cinco tiempo.

    20 oct 2020 / 00:00
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