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Sánchez y Feijóo, a por todas

EL último episodio, que no será el derradeiro, sobre el poder judicial (Consejo General y Tribunal Constitucional) protagonizado por PP y PSOE y con actores secundarios como Unidas Podemos, ERC, PNV y Bildu nos revela, por si no lo sabíamos, que estamos de lleno en campaña electoral en la que los candidatos de los dos principales partidos van a por todas. Probablemente nunca sabremos si el anuncio de la ministra Montero en el pleno de los presupuestos del Estado sobre la rebaja de las penas por sedición, que nada tiene que ver con su departamento, fue una metedura de pata o el acto premeditado. La larga experiencia de esta ministra en el mundo de la política me inclina a la segunda opción. ¿A qué viene meter el Código Penal en la Ley de Presupuestos?

Está visto que ni a Sánchez ni a Feijóo les interesaba este pacto. Y menos a Unidas Podemos, actor fundamental en las decisiones del Gobierno. De haberlo suscrito quedaban fuera sus candidatos al órgano de gobierno de los jueces. Con elecciones a medio año vista, al presidente del Gobierno no le conviene la foto con Feijóo. Teme que fortalecería la imagen de su adversario entre ese diez por ciento de sus votantes que las encuestas estiman tener más simpatía por el líder de la oposición. Con la ruptura evita también el cisma interno con sus socios de coalición, al menos de momento. Y a mayores mantiene presta la munición para acusar a su oponente de baja estatura política, objetivo estratégico del PSOE en su campaña para que las encuestas viren a su favor.

El desacuerdo también sirve a Sánchez para estrechar, más si cabe, las relaciones con sus socios de investidura, asumiendo sus exigencias a cambio del sí a los presupuestos aunque nada tengan que ver con la materia. Aceptada la propuesta del PNV de las selecciones deportivas propias que compitan a nivel internacional bajo la bandera vasca, la nueva situación le allana el camino para aceptar asimismo las exigencias de ERC de rebajar las penas por sedición. Queda por ver si la exigencia de Bildu para que la Guardia Civil abandone el País Vasco y Navarra va en serio o es moneda de cambio para lograr otras prebendas.

A Feijóo se lo puso fácil la ministra Montero. Encontró motivo para abortar el pacto. Es discutible que una cosa vaya unida a la otra. Que un acuerdo sobre el poder judicial esté vinculado a la modificación de una ley, pero tampoco lo tiene que en la Ley de Presupuestos se decida sobre sobre los mecanismos de defensa que tiene el Estado Español para existir, ni las selecciones deportivas ni el papel de la Guardia Civil.

Con este panorama, al líder de la oposición no le era fácil convencer a su parroquia de las bondades del acuerdo. Consultados sus barones, que se juegan en mayo su futuro electoral en autonómicas y municipales, suspendió las conversaciones. Hubo unanimidad. Pactar con un Gobierno al tiempo que este cede ante quienes quieren irse de España no casa con el pensamiento del centro derecha español e incluso con buena parte de la izquierda de amplios territorios en que gobierna. Por las ausencias de barones socialistas en el acto de de ayer en Sevilla superaron a las presencias.

Bipartidismo en alza

La pelota para resolver la crisis en la justicia queda en manos del Gobierno y socios independentistas. No lo tiene fácil. Ninguno de ellos apoyaría revertir la norma por la que se impide al CGPJ en funciones hacer nombramientos, medida apropiada para que tribunales de máximo nivel pudieran cubrir vacantes y ejercer su función con normalidad. Los más preocupados por la nueva situación deberían ser los barones socialistas que ya en algunas cuestiones de calado como los impuestos están más que incómodos con las decisiones del Gobierno. Lo que suceda en el mundo de la justicia no parece que vaya a influir mucho en el voto pero en comunidades como Aragón, Valencia, Castilla-La Mancha y Extremadura seguramente no sentará nada bien lo de las selecciones vascas, facilitar el regreso de un Puigdemont triunfante o convertir a la Guardia Civil en chivo expiatorio. No será exactamente así, pero lo parecerá. En el plano político personal, el fracaso del pacto beneficia a los dos. Incrementa sus liderazgos. Por algo, en los últimos tiempos perdieron brillo Yolanda Díaz y Santiago Abascal, ambos además con dificultados internas. La primera por el despertar de Irene Montero y el segundo a causa de las artimañas de Macarena Olona. Quién iba a decir que una ruptura favorece el bipartidismo.

30 oct 2022 / 01:00
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