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Una Administración (in)humana

    RECIENTEMENTE se ha presentado el Grupo de Análisis y Propuesta de Reformas en la Administración Pública, constituido por el Ministerio de Política Territorial y Función Pública en el seno del INAP, al que tengo el honor de pertenecer junto a otras nueve personas de reconocido prestigio y profesionalidad. La misión de este grupo es la de analizar y formular propuestas de reforma de la Administración pública, así como identificar, ensayar y evaluar iniciativas que actúen a corto y medio plazo de palanca y motor de innovación en la Administración General del Estado.

    ¿Por qué son necesarias estas reformas? Llevamos largo tiempo hablando de modernización de la Administración pública, de simplificación, de la transformación digital. Pero algo no fluye y se trata de averiguar qué teclas han de pulsarse para ese nuevo modelo de gestión pública del que tanto se ha dicho y escrito se convierta en realidad, para que la Administración gire, de una vez por todas, hacia la sociedad. Porque, no nos engañemos, seguimos siendo profundamente endogámicos, en el diseño de los procedimientos, en su tramitación, etc., al contrario de mirar hacia fuera, de un enfoque ciudadanocéntrico.

    Para ello, el grupo definirá las medidas que considere se deban adoptar con carácter más urgente y las recogerá en un documento que sintetizará los resultados de los análisis y debates realizados y concluirá con una propuesta sobre los posibles ejes estratégicos de la reforma. Porque no pretende quedarse en una formulación propositiva, sino que pasando del thinking al doing, de las iniciativas que se recojan, se seleccionarán algunas para ensayarlas y experimentarlas en unidades u organismos de la administración. Es decir, propuesta, ejecución, seguimiento y evaluación.

    Porque, en demasiadas ocasiones, somos administraciones inhumanas, que sólo piensan en el expediente, en el procedimiento, en los trámites y no en las personas que hay detrás de ellos, que podrían ser nuestros padres, nuestros hijos, nuestros vecinos, nosotros mismos.. y a los que se les dice “le falta la copia del DNI, o el certificado de empadronamiento (o cualquier otro documento)”, sin pudor, sin ruborizarse ni tan siquiera. Sin recordar el “principio de una sola vez”, el mandato legal de simplificación y reducción de cargas administrativas, sin molestar a la ciudadanía con cargas burocráticas e innecesarias.

    Este tema, el de administraciones humanas o inhumanas, es, en estos momentos, más importante que nunca. Más importante porque la dificultad de la crisis generada por la COVID-19 obliga a extremar las habilidades personales de los responsables públicos, las capacidades de relación, pero también a optimizar las posibilidades de facilitar las relaciones con la administración (con independencia del formato), para solicitar ayudas, para emprender, para dinamizar e impulsar el tejido social y económico.

    Debe facilitarse una administración ciudadanocéntrica, pero no sólo en la dimensión de administración electrónica, sino en el diseño proactivo y personalizado de servicios públicos, aprovechando la gestión del dato y su explotación, y rompiendo con el modelo burocrático tradicional de funcionamiento.

    El Plan de Recuperación recientemente aprobado contempla entre sus políticas palanca “Una Administración para el s. XXI”, y esa administración no es una administración tecnológica, sino una administración centrada en las personas, una administración humana.

    02 may 2021 / 01:00
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