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Una hambruna de 70.000 personas

esta es la historia de una persona que siempre vivió sin estrecheces y ahora se ve obligada a ir al banco de alimentos por la pandemia que lo dejó sin trabajo y sin apenas esperanzas.

Como esa persona hay 70.000 gallegos que viven de las donaciones de alimentos, que serían casi tantos como los que pueblan alguna ciudad.

Los bancos de alimentos estarían desbordados si no fuera por la solidaridad y las ayudas de la Xunta. En Lugo unas 900 personas acuden cada martes a la nave del polígono donde reparten comida. En Vigo hay 154 oenegés que reclaman víberes al banco de alimentos. En Ferrol la cocina económica abastece a 72 personas al día.

Es una hambruna, que evoca los racionamientos antes y después de la Guerra Civil española. El toque de queda y el estado de alarma acrecientan el parecido. El perfil del ser humano que acude al banco de alimentos cambió. De ser fundamentalmente un excluido social, ahora se incorporaron familias en paro, otras que cobran el ERTE, pero no llega, etc: las nuevas víctimas de la pandemia.

Los responsables de los bancos de alimentos de Galicia saben que la situación se recrudecerá en 2021, pero están más o menos tranquilos gracias a la solidaridad de la sociedad, de las empresas y las administraciones.

En Vigo con la venta de mascarillas solidarias recaudaron 100.000 euros.

Esta pandemia, surgida tras una crisis económica, la de la burbuja, acaba de quebrar el estado del bienestar y está a la vista que los salarios, quien los tiene, llegan solamente para comer en su mayor parte. Adiós al turismo de salud, cuando en la sociedad conviven enfermedad, muerte y economía.

21 nov 2020 / 23:16
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