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Una razón para hablar
bien del Gobierno

    DECÍA Aznar en su época presidencial aquello de España va bien, que indignaba a muchos. Hoy, lo que habría que pedirle al presidente del Gobierno es que nos diera una razón, una sola, para poder decir que efectivamente España va bien. Porque no hay más que mirar alrededor para advertir que nuestro país atraviesa una etapa decepcionante, preocupante, angustiosa, en la que todo va mal y es susceptible, si Pedro Sánchez no lo arregla, de ir a peor.

    Este miércoles se ha visualizado que van mal hasta los apoyos del Gobierno. Al equipo de Sánchez le ha costado dios y ayuda conseguir los votos necesarios para que le salieran las cuentas y aprobar su plan para los interinos, y solo lo ha conseguido aceptando una serie de enmiendas y, también, porque Bruselas presionaba con poner pegas a la llegada de los fondos de recuperación.

    Era inadmisible el porcentaje de interinos de las administraciones públicas, un asunto que no han solucionado los gobiernos anteriores y que Sánchez pretendía hacerlo pero a su manera, sin acuerdos previos. Queda ahora un capítulo que también es fundamental para la Unión Europea, elegir a los miembros del Consejo General del Poder Judicial con criterios ajenos a la política.

    El asunto está muy envenenado porque Podemos quiere sitio y porque el PP no se fía de un presidente que, sin pudor, promovió a la Fiscalía General del Estado a su ministra de Justicia.

    Va mal el asunto catalán, aunque a Sánchez no se le va de la boca la palabra diálogo mientras los independentistas siguen ganando terreno. Ya han encontrado solución al problema de las fianzas de los acusados por el Tribunal de Cuentas de utilizar fondos públicos de forma irregular: un banco público catalán se hará cargo de los avales. De alucinar en colores. El Gobierno no ha reaccionado, no después de que ERC ofreciera sus votos para el proyecto de ley sobre los interinos.

    Todo esto ocurre con la factura energética disparada sin que la ministra del ramo haga otra cosa que culpar a Bruselas, y pasa mientras se aprueba que no sea necesario el uso de mascarillas en el exterior, a pesar de que suben peligrosamente las cifras de afectados y hospitalizados por COVID. Aquello que dijo Darias de cambiar las mascarillas por sonrisas ha tenido un resultado letal.

    Y todo esto ocurre promoviendo una ley de memoria democrática que de nuevo rompe España en dos. Eso sí, con la aprobación de esta ley Sánchez consigue que no se hable de lo que de verdad importa. Ni tampoco de las bobadas que promueven desde su Gobierno mentes que salen con historias dignas de La Codorniz, como la propuesta de que no se diga patria sino matria en honor del feminismo. Pues sí que saben mucho de feminismo y de igualdad las actuales ministras...

    Pues eso, que ojalá Pedro Sánchez nos ofrezca razones para pensar que España va bien. Ya quisiéramos.

    22 jul 2021 / 01:00
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