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¡Aprender a palillar!

Desde Polonia, Portugal, Francia, Bélgica... Así como diversos lugares de España, Galicia y Arenys de Mar. Cada persona tiene una historia que contar, mientras con las manos trabajan de una manera artesanal que al mismo tiempo les sirve de relajación, cuentan sus experiencias, pues palillar es algo que se trasmite de generación en generación y a muchas personas les sirve para entender este mundo en el que estamos viviendo. Hablar de palilleiras es hablar de historia y han sido varios los días en donde el publico asistente ha acudido a aprender y a preguntar, ¿qué son las palilleiras?, ¿cómo han llegado a aprender ese arte? y ¿cuales son los motivos por los que se reúnen para hacer encaje de bolillos?

En su «Accesorios de la moda», un trabajo de Max Von Boehn corregido y aumentado por la periodista María Luz Morales, en 1950 da a entender su autor que «hablar del encaje es hacerlo de algo que tardó mucho tiempo en aparecer» Nos encontramos con una incógnita que tan solo podemos responder con suposiciones a pesar de que varios autores afirman que ya los egipcios en sus ceremonias utilizaban adornos parecidos. En tiempos de Carlos V de Francia (1364-1380) ya se usaban encajes en ese país y es en el año 1930 cuando se mencionan estas labores en un trabajo firmado entre Brujas e Inglaterra. Tenemos que esperar al siglo XVI cuando autores como Carmen Baroja de Caro en su «Encaje en España» ya no dudan en reconocer el origen de este bello arte.

Cierta tesis sitúa el origen del encaje en Oriente y de ahí pasaría a Venecia debido a sus relaciones comerciales; tiempo después pasaría a Flandes y luego a Francia y a Inglaterra. Durante el siglo XVI la demanda del encaje ha sido muy importante y los poderes del momento estimulan su manufactura dedicando campesinas y trabajadoras sus horas libres. En el año 1965, se crearon centros de fabricación de encaje en Alencon, Quesnoy, Reims, Arrás, Sedán, Londres y Aurillac fundando una compañía subvencionada por el Gobierno de la época en aquel momento con treinta y seis mil francos. Y en nuestro país el Marqués de Valverde decía: «Todos los países que se ocuparon de este asunto establecen grandes discusiones sobre cual fue el primer país en donde se fabricaron los encajes; sin atreverse a dar la superioridad a Italia, Flandes o Francia. Ninguno de estos autores – añade-, habla de España como uno de los primeros países en donde se hicieron encajes» Y es Pedro de Artiñano quien en sus trabajos publicados en el Arte Español, tomos 5 y 6, Madrid nos cuenta que «Hay que entender que la historia del encaje en España presenta unas etapas perfectamente definidas. Después de la Reconquista de Córdoba y Sevilla por Fernando el Santo florecen las artes industriales y a partir del siglo XVIII ya se trabaja con patrones y técnicas extranjeras»

Y ANTES. No queda muy lejos cuando de Lunes a Sábado y en una determinada época muchas mujeres se juntaban recordando viejas anécdotas y movían los palillos adelantando un trabajo que tenían en la almohada y al mismo tiempo se animaban unas a otras como hacen actualmente para no quedar dormidas. También es cierto que se reunían de noche para ahorrar la luz lo cual suponía un ahorro de energía pues aún existen personas que se acuerdan de las luces de carburo y petróleo. Muchos matrimonios cuentan como se conocieron cuando sin saberlo comenzaron a aprender un arte milenario y este les unió para el resto de sus vidas. De camino a la paliada cubrían su labor con un lienzo para no manchar lo trabajado. A partir de los cinco años es cuando comienzan a aprender su oficio, la abuela o la madre son quienes se encargan de enseñar y para poder empezar deben de hacerse con una almohada ligera de tamaño inferior al normal. Y con seis pares de palillos irán pasando de paño en paño, pero con mucha paciencia e irán aumentando los palillos. Estos se contarán siempre en pares. Nadie trabaja con cien palillos sino con cincuenta pares. Y lo primero que debe de aprender el aspirante es a manejar los palillos y saber coger el ritmo e ir poco a poco aprendiendo a entrecruzar los hilos. Dejar de mirar para el picado (pieza de cartón) como el aspirante a pianista tiene que dejar de mirar para el teclado. Amalia Gómez lleva muchos años y María del Carmen Fariñas está aprendiendo, ahora ambas nos recuerdan a las palilleiras de antaño. «En mi caso- nos cuenta Amalia-, llevo cerca de veinte años. Al principio empecé por compañerismo en un curso y me costó mucho. No era lo mío. Con una profesora comenzamos y hasta hoy. Es algo bello y relajante»

¿Es todo un arte?. «¡Es todo un arte! No se paga el trabajo que da» Su hija que trae una almohada para hacer un velo de novia- quien dice: «Da trabajo traerlo, pero vale la pena» Ella también sigue la tradición... A lo que añade Maria del Carmen «Estoy aprendiendo poco a poco pues llevo poco tiempo y se lo digo, engancha mucho. Muchos hablan de Camariñas o de otros lugares, pero en muchos países tienen bolillos; hablamos de una misma técnica para aprender, pero si usted se fija, todos tienen bolillos diferentes a los nuestros, ahora la técnica es la misma»

DE ANTES A AHORA. En el año 1948 se creó un Taller de Capacitación Profesional de Juventudes de Camariñas en donde enseñaban a promocionar la artesanía encajera de Camariñas desde la niñez. Un taller que funcionó hasta 1978 y actualmente funciona de nuevo dependiendo de la Xunta de Galicia. Y haciendo un poco de historia hay que recordar que en la localidad de Puente del Puerto en el Ayuntamiento de Camariñas hubo un taller de la Falange durante la Guerra Civil según el testimonio de Marcelina Lemus, sobrina de Clarisa Noya, fallecida en 1975 y gran impulsora del encaje en la comarca y dedicada a su venta fuera de Galicia. Existen muchas referencias de las visitas que en aquel momento hacían Pilar Primo de Rivera y Carmen Polo de Franco para promocionar el encaje y Carmen Polo de Franco que estuvo tres veces en la casa de Clarisa Noya. Señoras importantes que viajaban para dar a conocer los encajes por todo el mundo. Han sido muchos los edificios que se han rehabilitado para albergar a este bello arte. El Museo Marés del Encaje que está Instalado en Arenys de Mar en un edificio del siglo XVII – es uno de ellos-, antigua sede del Hospital San Jaume en donde se habían enseñado trabajos de aguja y encaje de bolillos a las muchachas de la población. Ocupado por diferentes Órdenes religiosas, actualmente tienen cabida numerosas colecciones desde Tórtola de Valencia, Vives Nadal, hasta la colección Dolors Marsans y al fondo Castells que todos debemos de visitar.

CANTAR Y PALILLAR. La música ha sido importante para desenvolver cuantos juegos se practicaban en las palilladas y para los bailes que se organizaban los Sábados. La palilleira fue siempre amante de la música y buena interprete de canciones. Un par de canciones, incluso mezcladas con un poco de picante le daban ganas a las manos cansadas una y otra vez de tanto mover los palillos. El acordeón fue el gran instrumento que alegró las veladas de las palilleiras y con este acompañamiento cantaban y bailaban.

Utensilios para palillar

-Almohada- Consiste en un saco lleno de paja u otra materia con una cana larga en cada lado y que debe sobresalir por la parte superior para servir de apoyo en la almohada sobre una cadera o un banco.

-Cuerno- Son los salientes de las cañas que van de un lado a otro de la almohada y sirve para dejarlas en el suelo o bien inclinadas o sobre una cadera, o trabajar sentadas que es como se realiza actualmente.

-Paleta- Pequeña tabla alargada que sirve para ir recogiendo el encaje. Esta entre el cuerno y el cuerno.

-Bolsa de los alfileres- Es una bolsa de lienzo blanco, llena de serrín. Se encuentra en la mano derecha de la almohada. Los alfileres van en el lugar para colocarlos en el picado.

-Picado- Pieza de cartón en donde va dibujada la labor a desenvolver por medio de unos agujeros hechos con un alfiler grueso.

-Cuerda de llenar los palillos- Un hilo grueso, cordel de nailon. Donde la palilleira enfía los palillos con movimientos de arriba abajo y viceversa. Situada en la derecha de la almohada.

-Bolsa del hilo- Una bolsa pequeña en donde se guarda una bobina del hilo para que no se luxe. Situada en la izquierda.

-Cuira- Piel de carnero o conejo que va de la parte inferior de la almohada, hasta detrás de una cinta blanca.

-Palillos- Objetos de madera de boj, pino o castaño de unos doce centímetros de largo, más gruesos en la parte superior que en la inferior.

-Panilla- Es un palillo más grueso que se lleva siempre en la mano derecha y en ocasiones hace de guía.

-Alfinetes- Imprescindibles para ir haciendo el labor. Los hay de varios tipos.

08 ago 2021 / 01:00
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