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“Zoar”, concierto en el Teatro Lauro Olmo de O Barco de Valdeorras : Homenaje a Florencio González Gurriarán

    Actividad para ”O Día das Letras Galegas” que nos lleva al Teatro Lauro Olmo, en O Barco de Valdeorras- 20´00 h.-, para un concierto en el que serán protagonistas el grupo Zoar, integrado esta vez por Alex Salgueiro-fagot y contrafagot-; Joan Ibáñez-flauta, flautín y flauta en sol-; David Villa-oboe y corno inglés y Antonio Gómez Suarez, para trompa, clarinete y clarinete bajo. Una colaboración integrada en la publicación presentada en el Consello da Cultura Galega, con el título de “Cancioneiro da Loita Galega”, propuesta musical del homenajeado Florencio Delgado Gurriarán, y que nos remite al año 1943, resultado de un trabajo colectivo. En la sesión concertística, obras de Adolfo Salazar, Jesús Bal y Gay, Rodolfo Halffter y Carme Rodríguez, con una pieza de encargo para el evento, “Diásporas”, de la que la compositora comenta: “O meu obxetivo foi sempre poner no centro da obra as palabras e a poesía de Florencio e trasladar musicalmente a súa obra do xeito máis respetuoso posible”. Carme pasó por la “Escola TAI”, de Artes y Espectáculos de Madrid y está especializada en bandas sonoras con trabajo como “A rabia”, ”Una historia azul”, “Quitameriendas” y el proyecto reciente de la “OSG”, dirigido por Nacho de Paz, para el “Festival Resis”, con la pianista Isabel Pérez Dobarro y Francisco Gil.

    Para su interpretación, la voz de la soprano Clara Jelihovschi Panas, nacida en Moldavia y graduada en el Conservatorio Nacional Estatal de Chisinau, y en la Universidad de Bucarest, en donde obtuvo el Título Superior de Canto, y en la Operetten Wien, iniciándose con la O. F. George Enescu. Su asentamiento en Galicia, le permitió mantener una relación cotidiana, en particular con la “OSG”, tras haber sido dirigida por S.Comissiona, Seiji Ozawa, A.Gómez Martínez Misha Katz o C.Mandeal. Asistió a masters de Alberto Zedda y Renata Scotto. En esta jornada, destacan también las colaboraciones de los diseños de Octavio Mas Ibánez y Masako Hattori, bajo la dirección escénica de Ana Inés Jabares-Pita.

    Entre las piezas en programa, la “Zarabanda”, para flauta, clarinete y fagot, de Adolfo Salazar (1890-1958), en adaptación de Alex Salgueiro, partiendo de este estudioso e investigador de la “Generación de la República”, autor de trabajos tan significativos como “La música en la sociedad europea”, en cuatro volúmenes, o “Conceptos fundamentales de la historia de la música”, y que desarrollo una impagable labor en los medios de su época, desde la “Revista de Occidente”, al diario “El Sol”, animado por su curiosidad universal. Compositor al tiempo, destacará por su música de cámara y será a partir del 58, cuando pese sobre su personalidad la melancolía de saber que el retorno a España, amargaría las esperanzas del retorno que se veía imposible, pero será la posteridad quien haga justicia, recuperando la importancia de su figura. Su etapa en México, junto a otros exiliados, contribuyó a magnificar la vida de país hermano, que les había recibido gracias al amparo de Lázaro Cárdenas.

    Frederic Mompou, dejará “Aureana do Sil”, una delicada canción, sobre la poética de Ramón Cabanillas, en el estilo de “Comptines”, “Combat del somni” o “Cantar del alma”. Mompou, relacionado con Galicia, a través de los Curso U.I. de Música en Compostela”, fue autor de otras dedicatorias como “Carros de Galicia” y en especial la “Suite Compostelana”, dedicada a Andrés Segovia, para guitarra o la armonización del “Canto de Ultreya”, como himno para el propio curso. También una versión coral de dos cantigas de Alfonso X “El Sabio”. Mompou, antes de su segunda etapa parisina, había propuesto la creación del posible “Grupo de los Cuatro”, que con él integraría Adolfo Salazar, Roberto Gerhard- el exiliado inglés- y Óscar Esplá. Una asociación efímera, que no llegó a ser posible, ya que estaba formada por personalidades heterogéneas: Salazar, el universalista; Esplá, de vasta cultura, al que algunos pretendía ver como el Scriabin español; Gerhard, convertido al dodecafonismo y Mompou, de espíritu independiente, por excelencia.

    Gerardo Gombau, con “Cantiga da vendimia”, sobre texto de Florencio Delgado Gurriarán, en el tratamiento de Alex Salgueiro, músico que había conocido el magisterio de Tragó, en Madrid, en piano, y en lo relativo a composición, con Conrado del Campo, maestro actualmente en vigencia y recuperación, gracias las programaciones de la Fundación Juan March, en especial por sus cuartetos. Gombau, destacado pianista, ejerció también la dirección y destacó gracias a una amplia evolución, partiendo de un nacionalismo primigenio, hasta convertirse en compositor de referencia de la “Generación del 51”

    Rodolfo Halffter, con dos obras, “Muiñeira das vellas”- tratamiento de Alex Salgueiro-, obra para piano, de 1938, y segundo tiempo de los “Apuntes para piano” y que conocerá una revisión en 1984, realizada por el autor. En una decena de mal contados compases, dentro de un “tranquilamente mosso”, el autor alude a un tema popular de Galicia y a su baile más representativo, la muiñeira, o “muñeira”, utilizado como una miniforma elemental ternaria que apenas varía en su centro el tema, volviendo al primero de sus períodos, tras un cortísimo “Lento”, que se rubrica definitivamente en el primero. Una armonización de la melodía de una danza muy antigua, para que bailen las viejas, transcrita por el musicólogo Eduardo M.Torner. “Epinicio para flauta”, un encargo de la Academia de las Artes de México y pieza para instrumento a solo, completada en 1979, dedicada a Marielena Arizpe, quien la estrenó en 1980, en la Sala Manuel Ponce, del Palacio de Bellas Artes, antes de editarse al año siguiente, con una hoja anexa en la que constan algunos textos alternativos de los pasajes en los que plantea al intérprete la emisión simultánea de dos sonidos distintos.

    Tres obras de Jesús Bal y Gay, “Seis pezas para canto e piano”, sobre texto de Amado Carballo, en la visión de Alex Salgueiro y la “Suite de Don Quijote”, en cinco tiempos y que nos lleva a recordar la participación de “Zoar”, en las Xornadas de Música Contemporánea de Santiago”, de 2016, con su programa “C3RV4NTS3S”, curioso acertijo sobre el autor de “Don Quijote”, en el que se escuchó esta pieza junto a “6 fragmentos de D.Q.”, de J.L. Turina-encargo del grupo-, y otras de O.Navarro, Patrick van der Deurzen o Sebastián Mariné. Bal y Gay, sobre el que se publicó un trabajo envidiable “Tientos e silencios 1905/93”, un proyecto en principio de la “Residencia de Estudiantes”, con amplia colaboración de colaboradores, da noticia detallada de ambas obras: “Seis pezas para canto e piano, encol de verbas de Amado Carballo, de las que el autor diría que se desglosan en dos órdenes posibles, pero manteniendo el nombre de las piezas: “Égloga”, “Spleen”, “O que morreu no mar”, “Noite”; “”Epifanía” y “Afogado”, utilizando armonías alteradas cromáticamente , resonancias de octava aumentada y ,sobretodo, el bitonalismo.

    “Don Quijote”, nos lleva a una farsa en tres actos y dos entremeses, llevada a cabo por Salvador Novo (1904/74), director del Departamento de Teatro de Bellas Artes, en un trabajo musical repartido entre Bal y Gay , Blas Galindo y Carlos Chávez, dedica, en preferencia, a un público infantil. El “Divertimento para cuarteto de madeiras”, de 1945, merecerá para el autor el calificativo de que es una obra politonal, muy contrapuntística, un poco canónica. Obra estrenada en España por el “Quinteto de vento de A Coruña”, en los históricos “Jueves musicales”, de la “USC”, el 27 de marzo de 1980 y también por el grupo ”Koan”, de J.Ramón Encinar, en Vigo, en el verano de ese año, para el que dejaría en recuerdo unas precisas notas para el programa de mano.

    16 may 2022 / 00:27
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