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LA QUINTA

REDACCIÓN

"O ano (electoral) da obra pública"

10.08.2018 
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DECRETÓ el concelleiro Rafel Peña el inicio de lo que el gobierno del Concello de Santiago se le ocurrió denominar como "o ano da obra pública". Lo hizo anunciando "unha ducia de actuacións" por un importe que supera los tres millones de euros. Semejante aportación, "feitos e realidades para avanzar nunha Compostela máis accesible, inclusiva e patrimonial", no pasó desapercibida para Compostela Aberta que rápidamente elevó las obras hasta "unha longa lista de preto de 20 obras que estarán executándose a finais deste mes". No se trataba de entusiasmo, más bien obedece a una deprimente falta de práctica a la hora de trabajar en beneficio de los ciudadanos.

Anuncian este "ano da obra pública" apenas un mes después de haberse conocido datos sonrojantes: los del nivel de ejecución de la inversión municipal, que convertían a Santiago en la ciudad gallega que menos dinero destina a obras públicas. Auténtica prueba del algodón de la incapacidad de gestión que adorna al equipo de Martiño Noriega. Los datos no mienten y, ahora que se festejan esos "feitos e realidades para avanzar", conviene recordar que el pasado año se dejaron de gastar 77 euros de cada cien que figuraban en los presupuestos para inversiones. Y no fue una excepción. Ese capítulo se desplomó del 27 % en 2015 (año de gestión compartida con el PP) hasta este pobre 23,2 % de 2017. Casi diez puntos por debajo del 32 % que se había fijado el grupo económico que lideran Martiño y María Rozas.

Estos datos demuestran que Compostela Aberta ni tiene modelo de ciudad (se mueve por impulsos y eslóganes como ese de "accesiva, inclusiva e patrimonial"), es incapaz de impulsar un proyecto propio (todo lo que se hizo en esta ciudad en los últimos tres años o era heredado o procede de otras administraciones) y solo se propuso ir tapando baches (trabajo le costó) al ritmo que se le marcaba.

Pero ahora, como en esa vieja política que tanto despreciaban, aflora este "ano da obra público" para tapar sus carencias y que los vecinos vean, en año electoral, que son capaces de hacer cosas. Con tres millones de euros quizás suban dos puntos en la ejecución de inversión pero quedan muy lejos de lo que esta capital de Galicia necesita. Eso sí, las partidas de protocolo y publicidad se gastaron íntegras los tres ejercicios de desgobierno. Y se quedará corta en este año electoral.