El Correo Gallego

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EDITORIAL

As Pontes pelea por su futuro

17.10.2019 
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AS PONTES EXPRESÓ SU RABIA y su frustración ayer por el cierre de la central térmica de Endesa, un brutal mazazo para el tejido industrial de Galicia, con una huelga general que paralizó la vida del Concello y con una concentración en Madrid de un centenar de camioneros y más de dos mil vecinos. Son medidas de protesta y de presión que responden a una situación real de peligro, de deterioro de las condiciones de vida de miles de personas La planta pontesa está condenada a muerte y eso no hay manera de evitarlo: los lesivos impuestos estatales, las estrictas normas medioambientales dictadas por Bruselas y la concienciación climática mundial convierten en inviables las centrales alimentadas con carbón. Lo que sí tiene que ser posible es diseñar una nueva hoja de ruta consensuada y con alternativas que blinden el músculo industrial de las comarcas que hasta ahora han vivido al amparo de la térmica de Endesa. El poderoso grupo energético debe implicarse sin medias tintas y convertir en hechos, en proyectos viables, sus buenas palabras. El Gobierno central, por su parte, tiene que garantizar con planes e inversiones su apoyo, imprescindible, al hoy debilitado sector industrial gallego. En cuanto a las instituciones públicas de la comunidad, han de ser capaces de tejer consensos y trabajar codo con codo para evitar que el cierre de la planta pontesa degenere en depresión que contamine toda la actividad económica. Sería un error fatal hacer oídos sordos a la alerta de Feijóo sobre males mayores "se non traballamos unidos", al aviso de Elena Candia de que "estamos no peor momento dos últimos anos", y a la denuncia de González Formoso sobre "a gran mentira" de sustituir la central por parques eólicos, una alternativa a insuficiente para garantizar empleo y riqueza a la comarca de As Pontes. La protesta que secunda toda Galicia es contra una transición energética injusta que condenaría a nuestro sector industrial y arrastraría a nuestra economía al pozo de otra recesión. Hay soluciones, estamos seguros, y lo que toca ahora es que las administraciones escuchen a los afectados, y que tengan inteligencia y voluntad para reconvertir un problema en una oportunidad de progreso. Más de mil familias esperan que Endesa, el Gobierno central, la Xunta, las diputaciones de A Coruña y Lugo y el Concello de As Pontes impidan que su futuro quede ennegrecido, enterrado bajo el carbón de la térmica. Lo que reclaman es de justicia.