El Correo Gallego

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EDITORIAL

Con astucia, cautela y arte para engañar

24.07.2019 
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DOS JORNADAS DE UN debate de no investidura que dejan marcadas señas de identidad muy definidas: la izquierda y los independentistas catalanes y vascos buscan un Gobierno ya sea de colaboración, cooperación o de coalición para poder seguir adelante con sus políticas; que las derechas (la foto de Colón) son intranscendentes en este escenario parlamentario; que la falta de feeling entre Unidas Podemos y el PSOE es directamente proporcional a la aversión personal que sienten (mutuamente) sus líderes aunque todos necesitan retroalimentarse; que a los socialistas les interesa la repetición electoral pero no que se les culpe de provocarla y que los morados no pueden volver a quedar señalados por impedir un Gobierno de la izquierda. Hay que añadir un aspecto más en el que se da una sorprendente unanimidad, a la vista de las interpretaciones que se hacen a derecha e izquierda: Pedro Sánchez es un fullero (de fullería. RAE. Astucia, cautela y arte con que se pretende engañar) político como muy bien sabe ahora Pablo Iglesias. Solo desde esa óptica puede justificar que modele a su antojo una sesión tan importante en el Congreso y no tenga dudas (ni reparos) en pedir la abstención a PP y Ciudadanos cuando convirtió su "no es no" en santo y seña; o explicarle a Unidas Podemos la posibilidad que hay de que le hagan presidente sin pedirle nada a cambio; el tergiversar el espíritu y la letra de la norma que rige un debate de investidura o tener la desfachatez de proponer una modificación del artículo 99 de la Constitución (que fija las mayorías para una investidura) cuando su partido es experto en gobernar sin suficiente respaldo en las urnas pero apoyándose en fuerzas contradictorias: ya sean de izquierdas, independentistas, centristas o hasta de carácter conservador. Llevamos dos meses comprobándolo (en Galicia con casos clamorosos) tras las municipales del 26 de mayo.

Por eso a Sánchez el varapalo de la votación de ayer no le preocupa demasiado. Sabe que tiene 48 horas para que Unidas Podemos rebaje el tono de sus pretensiones (el no telemático una hora antes de Irene Montero indica el camino) para poder ser investido el día del Apóstol. Si eso no ocurre reactivará los viernes sociales, con astucia, cautela y arte, para convocar nuevas elecciones a la vuelta de vacaciones. Al fin y al cabo eso es lo que le aconseja el CIS de José Félix Tezanos y sus asesores más directos. Y es lo que le pide el cuerpo.