El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » La Quinta

EDITORIAL

¿Cámaras en las aulas?

11.09.2019 
A- A+

ABRE EL MELÓN del Gran Hermano en las aulas la Fiscalía General del Estado, con su sugerencia de que la instalación de cámaras en los recintos educativos podría ser una medida útil para combatir los abusos sexuales a menores, disparados un 43 % durante el pasado año. Justifica su controvertida propuesta -colectivos docentes y sindicatos ya han puesto el grito en el cielo- en "la gravedad de ciertas denuncias y lo delicado de los entornos en que se producen los hechos", con serios problemas probatorios que llevan las investigaciones policiales a un callejón sin salida y obligan al archivo de un número importante de casos. A ello hay que añadir que, como el propio ministerio público admite, una parte significativa de abusos sexuales entre menores puede darse en parejas con edades similares próximas al límite legal de 16 años, con lo que las denuncias acabarán siendo archivadas si se comprueba que ninguno abusa del otro. En cualquier caso, la Memoria de la Fiscalía de 2018 radiografía un escenario más que preocupante: el número de diligencias incoadas a menores por violencia machista fue el más alto de la década, con 944 frente a las 684 de 2017, además de dispararse hasta casi dos mil los procedimientos por delitos sexuales. Es incuestionable que existe inquietud social ante la precocidad y los comportamientos altamente sexualizados entre menores, y ante la proliferación de manadas que se alimentan del efecto contagio y de la pérdida de conciencia de la gravedad de un delito diluido en el grupo. Y es igual de incuestionable la responsabilidad de las redes sociales en la expansión de esta tóxica lacra, nutrida por el caldo de cultivo de la pornografía a caño libre y la cosificación de la mujer. En este contexto, entendemos razonable y oportuna la propuesta del ministerio público para actuar desde el ámbito educacional: "Padres y administraciones tienen que aunar esfuerzos para asegurar la transmisión de valores de igualdad, respeto y no discriminación". Hasta ahí, aplausos y todo perfecto. Donde hay dudas y debate es en la utilidad de llenar de cámaras las aulas y los despachos, y en apostar por un Gran Hermano que garantice seguridad, pero que merme derechos como la libertad y la intimidad, que son cuando menos igual de inalienables. El aldabonazo de la Fiscalía debería abrirnos los ojos y propiciar un diálogo sereno. Porque algo hay que hacer.