El Correo Gallego

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EDITORIAL

Dos huevos duros en Raxoi, y gracias

26.06.2019 
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A MEDIDA QUE BUGALLO y su equipo de gobierno abren cajones en los despachos de Raxoi, comprueban que la era Martiño fue lo más parecido al camarote de los hermanos Marx y que, más allá de dos huevos duros, poco van a encontrar que sea de utilidad para la gobernanza de la capital de Galicia. Sin tiempo apenas para recuperarnos del disgusto de los millones de euros que se esfuman en pagar la deuda del Concello deprisa y corriendo, en lugar de en inversiones y obras urgentes, nos enteramos de que Gonzalo Muíños no halla por ningún lado el plan de movilidad que Jorge Duarte asegura haberle legado en herencia. Al tiempo, también descubre el alcalde que su mareante predecesor no le ha dejado un triste euro para que pueda retransmitir por streaming los plenos y las juntas de gobierno, y que ni siquiera hay contrato para tal fin. De postre, Noa Díaz se ha llevado su primer disgusto en el área de Educación porque no encuentra los pliegos de condiciones para el concurso de los comedores escolares, que Manuel Dios jura y perjura que existen. Existir existirán, pero aparecer no aparecen ni el exedil los muestra. Lo único cierto en todo este vodevil es que el servicio -de desastre en desastre durante toda la legislatura negra de Compostela Aberta- tendrá que comenzar el próximo curso con el contrato vencido y con Serunión, la actual concesionaria, asumiéndolo de favor durante el primer trimestre al menos. Dicen desde CA que los famosos pliegos están "moi avanzados", pero la realidad, siempre tozuda, desmiente de plano al anterior gobierno local. Bugallo desveló ayer que no hay rastro de los documentos, "pese a que se nos dixo por activa e por pasiva que estaban preparados", lo que frustra cualquier posibilidad de resolver el concurso antes del regreso a las aulas. Sufren ya en carne propia el alcalde socialista y sus concejales la inanidad del modelo mareante, y descubren con indisimulado estupor que debajo del discurso grandilocuente de Noriega y de su épica de tres al cuarto no hay nada tangible, ni proyecto ni gestión. De la desfeita que se ha encontrado Bugallo da idea cabal que esté trabajando a uña de caballo para sacar adelante un presupuesto técnico exprés con el que hacer frente a gastos ineludibles. ¡Menos mal que los socialistas han llegado a Raxoi sin ánimo revanchista, y sin especial interés en mirar debajo de las alfombras!