El Correo Gallego

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EDITORIAL

Bien en empleo, mal en calidad

30.01.2019 
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EL RETRATO QUE LA EPA HACE del mercado laboral español en 2018 tiene evidentes luces, pero también preocupantes sombras. Entre las luces, que a pesar de que nos hemos instalado en una dinámica de desaceleración económica, cerramos otro buen año para el empleo, y van seis consecutivos. Con 566.200 nuevos puestos de trabajo, fue el mejor ejercicio desde 2006: acabó con 3,3 millones de desempleados y la tasa de paro en el 14,4 %, la más reducida de la última década. Miel sobre hojuelas por ese lado, con la población activa creciendo hasta los 22,87 millones de personas, 103.800 más que en 2017. También es un buen dato que se hayan creado por segundo año consecutivo más de trescientos mil empleos fijos a tiempo completo. La radiografía nos muestra, además, que Baleares, Canarias, Andalucía y Madrid son las comunidades más dinámicas, y que tener formación superior facilita la empleabilidad, con un crecimiento del 4 % que casi duplica al de las personas con niveles de titulación más bajos. En el lado oscuro, la EPA confirma que los últimos tres meses de 2018 fueron malos para los jóvenes -se destruyeron casi 79.000 puestos-, aunque en el conjunto del año el empleo creció a tasas superiores al 2,5 % en todos los tramos de edad, salvo en el de 30 a 40 años. Preocupa, por supuesto, que en un millón de hogares todos sus miembros estén en el paro, pese a bajar un 13 % hasta su menor nivel de la década, y no es buen síntoma que, en tasa interanual, el sector público lleve cuatro trimestres consecutivos creciendo a mayor ritmo que el privado: el empleo público se disparó un 8 % desde enero de 2017, casi dos puntos y medio más que el privado. La tendencia en Galicia coincide con la estatal, incluido el punto de inflexión en la calidad del empleo. Aquí, en concreto, casi el 94 % de los 34.400 nuevos asalariados firmó un contrato indefinido, y entre octubre y diciembre creció el empleo fijo y cayó el temporal. El caso es que entre el magma de datos aflora un nuevo escenario en el que, por ejemplo, más de un millón de personas ingresa en el mercado laboral a través de las Apps o de webs, y en el que se consolidan poco a poco las respuestas positivas a las políticas económicas gubernamentales. Quedan por aprobar asignaturas tan importantes como la de la temporalidad, que continúa disparada y registra su mayor impacto desde 2008. En definitiva, la calidad del empleo y la brecha de género -hay ahora un 16,3 % de paradas, frente a un 12,9 % de parados- son todavía los talones de Aquiles del mercado laboral. Toca seguir remando sin bajar la guardia.