El Correo Gallego

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LA QUINTA

REDACCIÓN

Estados de opinión sobre el narcotráfico

11.08.2018 
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SI UNA OPERACIÓN contra el tráfico de drogas lleva asociada apellidos como Miñanco, Charlín, Oubiña o Dorado el éxito de audiencia está asegurado. Abrirá los telediarios y todos los canales, como ocurrió ayer ante los juzgados de Vigo, envían a sus equipos para dejar constancia de que "para los grandes narcos la reinserción no existe". Por poner un ejemplo, comentaba una periodista de un medio madrileño que allí sólo les interesaban los Charlines, mientras otros trataban de explicarle que la droga tenía más destinatarios. Pero había manera: Manuel Charlín debía acaparar el titular. Una tendencia, por cierto, que también arrastra a los medios gallegos aunque con matices. Sería inteligente hacer examen de conciencia acerca del espectáculo vivido estos días en ambas márgenes de la ría de Arousa. La inmensa mayoría de los gallegos recibe las operaciones contra el narcotráfico con indisimulado entusiasmo y sensación de alivio. Recordaba Carmen Avendaño que desde la década de los 80 se creó "un estado de opinión" que convierte a Galicia en una de las zonas más concienciadas del país. Aquí se valora mucho más que los cuerpos policiales y el aparato judicial continúen implacables luchando contra esta lacra y no permitan que, como la Hidra, vuelvan a salir nuevas y delictivas cabezas. Sin embargo, con mayor intensidad a la que se vive en las macrorredadas, se sufre al ver que no hay pruebas suficientes para enviar a la cárcel a los detenidos. Produce impotencia que se mitiga al comprobar que otros delincuentes sí acaban con sus huesos en prisión por negociar y hacerse ricos a costa de la salud de nuestros jóvenes.

Las buenas gentes de esta tierra preferirían que algunas operaciones se llevasen a cabo con mayor sigilio y, como dice el refrán, "no se venda la piel del oso antes de cazarlo". Sabemos en Galicia que la lucha contra el nacotráfico se gana con actuaciones decididas como las del juez Juan Carlos Carballal y los agentes del Greco y la Udyco, y que no es plato de buen gusto ver como Manuel Charlín se va de rositas. Nunca se debe olvidar que las conciencias de las que hablaba Avendaño empezaron a agitarse a partir de una operación como la Nécora que, desde el punto de vista policial o jurídico, fue un sonoro fracaso, pero con un éxito social fue innegable. En todo caso, aplaudimos que no se baje la guardia.