El Correo Gallego

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EDITORIAL

Me gusta cuando callas...

13.01.2019 
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SE ATRINCHERA Martiño Noriega en la realidad paralela de su burbuja, atrapado en su personaje de alcalde 2.0, e intenta con obcecación convencer a la opinión pública, a la veciñanza de Compostela, de que el culebrón de la ORA le llegó heredado, de que él pasaba por allí y de que la denuncia de Doal habría llegado igual aunque el coronel de CA no se hubiese empeñado en remunicipalizar el servicio. Lo que hemos conocido esta semana, tras la sentencia que obliga a Raxoi a indemnizar con seiscientos mil euros a Doal -dinero que, sí o sí, sale del peto de los ciudadanos-, pone los pelos de punta, la carne de gallina y los ojos como platos. Hace tiempo que ningún grupo de la corporación municipal comulga con las ruedas de molino del mareante regidor, cuya política de echar balones fuera para intentar escabullir su responsabilidad en los muchos dislates y la nula gestión -marcho que teño que marchar, o sea- ya no engaña a nadie. Cuando don Martiño se rasga las vestiduras y mete el dedo en el ojo del PP santiagués, a cuenta de la herencia envenenada, le cae encima la realidad de toda la oposición gritándole ¡te lo avisamos! El juego de trilero del inquilino de Raxoi -conocemos y sufrimos su afición a rociar a los adversarios con su arsenal de napalm ideológico- queda palmariamente retratado en la indignación de sus exsocios del BNG. Liberado de ataduras en sus últimos meses de concejal, Rubén Cela, quizás el político que mejor conoce los entresijos de Raxoi, dispara contra la tocata y fuga del alcalde con munición de grueso calibre y califica de indecente, con todas las letras, su fallido intento de sacudirse las culpas propias en espaldas ajenas.Y como todo es susceptible de empeorar, la semana se cerró para Noriega con otro revés monumental: Setex tiró por tierra en apenas veinticuatro horas sus declaraciones del jueves, en las que dijo desconocer que esa empresa mantuviese algún conflicto judicial con el Concello de la capital. Pues bien, en Raxoi saben desde hace tiempo que está admitida a trámite en Fontiñas la demanda de Setex para reclamar el dinero de los parquímetros, y que la broma puede salirle a las arcas públicas más cara aún que la indemnización de Doal. En concreto, solo por las tasas no abonadas de retirada de coches y las liquidaciones anuladas, calcula la anterior concesionaria de la grúa y la ORA que el Concello le adeuda 1,2 millones de euros. Instalado en su caos de desgobierno y mentiras, en el postureo, este alcalde solo acierta cuando calla (porque está como ausente). Es decir, poco o nada, para castigo de los compostelanos.