Jueves 17.10.2019 Actualizado 10:59
Google    

El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » La Quinta

EDITORIAL

Libres, seguras y vivas

17.09.2019 
A- A+

MÁS ALLÁ DE LA CONMOCIÓN, lógica, el triple crimen machista de Valga -el segundo del último semestre en ese concello pontevedrés y el quinto en Galicia este año- nos pone otra vez ante el espejo de una lacra espantosa e interminable, con un balance aterrador en lo que llevamos de 2019: 41 mujeres asesinadas por sus parejas y exparejas -la exsuegra y la excuñada del criminal de Cordeiro no se contabilizarán en las estadísticas oficiales- y 28 menores huérfanos. Por eso, indignados, queremos unir nuestra voz a las de quienes alertan de que el feminicidio es un crimen de lesa humanidad, de que toda violencia contra las mujeres es una injusticia profunda y de alcance planetario, de que la equidad de género es fundamental para garantizar un futuro mejor, de que las alarmantes estadísticas de los crímenes machistas deberían avergonzarnos profundamente y empujarnos a exigir políticas eficaces de protección de los derechos y la dignidad de las mujeres. Porque a todos nos concierne conseguir que ellas dejen de ser el grupo más numeroso de oprimidos de la Tierra. Porque a todos debe preo-cuparnos que el 40 % de las mujeres y niñas vivan en países que suspenden en igualdad de género. Y porque todos deberíamos reflexionar sobre lo que dice Neven Mimica, comisario europeo de Cooperación Internacional y Desarrollo: "Trabajar por la igualdad de género no solo es lo correcto, también es lo más inteligente. Si no hay mujeres, no hay desarrollo ni dignidad". Exactamente. Algo estamos haciendo mal todos -no estamos ante un problema exclusivamente gallego ni español ni europeo- cuando el 80 % de los jóvenes latinoamericanos considera normal la violencia machista, según un informe de Oxfam Intermón, y cuando el 65 % de los encuestados de 15 a 19 años no cree en el no es no y sostiene que cuando una mujer dice no, en realidad quiere decir sí. Las recetas de los expertos apuntan, y apuntan bien, hacia la educación de mujeres fuertes y valientes, hacia un cambio profundo en los valores e ideas para lograr una igualdad real. Si coincidimos en que los primeros años son fundamentales, deberíamos hacerlo en que hay que consensuar un plan de igualdad obligatorio para todos los centros de Primaria y Secundaria. Compartimos la repulsa de los presidentes Sánchez y Feijóo, y el sentimiento general de rabia y dolor. Queremos mujeres libres, seguras y vivas. Descansen en paz María Elena, Sandra y Alba.