El Correo Gallego

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EDITORIAL

En Marea y las vacunas

09.12.2018 
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LO QUE LE FALTABA a En Marea era que lo metieran en el charco embarrado de la polémica sobre las vacunas. El colmo es que lo ha hecho Lidia Senra, su eurodiputada, y que el partido instrumental ha optado por una equidistancia que en nada ayuda a desactivar la tóxica controversia, y que daña su imagen. Lidia Senra sorprendió a propios y extraños cuando, en diciembre pasado, instó a que la Unión Europea no obligue a la población a vacunarse porque "es una práctica de riesgo" (sic) y "nadie ha podido demostrar la seguridad de las vacunas" (sic). Ya en una primera andanada, en agosto de 2017, la europarlamentaria gallega basó sus delirantes prevenciones contra las vacunas en que contienen aluminio, escualeno, antibióticos y polisorbato. Las sólidas explicaciones científicas de la Organización Mundial de la Salud, y sus garantías y las de la Comisión Europea de que la vacunación es la medida preventiva más eficaz para proteger de enfermedades infecciosas a la población, no convencieron a la señora Senra, empecinada en ver y denunciar "efectos colaterales, contraindicaciones y muchos efectos secundarios y adversos" (sic). Un año después, ella continúa atrincherada en sus trece y En Marea opta por mirar descaradamente hacia otro lado. Mientras el Concello de Vigo decidió suspender la charla organizada por su eurodiputada contra la vacuna del papiloma, su partido se pone de perfil y evita criticarla: "Entendemos que a opinión contra a vacina é do colectivo de afectadas, non de Lidia Senra. Esa opinión pode ser escoitada e debatida". Eso sí, en una política de meliflua equidistancia, los mareantes recomiendan cumplir los calendarios de vacunación porque "salvan vidas". ¡Pues claro! Por eso no se entiende que el partido instrumental no desautorice con claridad y sin medias tintas a Lidia Senra. Cuando el cáncer de cuello de útero mata cada año a medio centenar de gallegas, cuando la Consellería de Sanidade garantiza los controles "máis altos e satisfactorios nunca esixidos", cuando la comunidad científica avala sin reservas la vacuna del papiloma, en Marea no puede cruzarse de brazos ante la campaña de su eurodiputada, aunque solo sea por las dudas que puede alimentar en algún sector de la sociedad. El movimiento antivacunas es pernicioso para la salud pública y sus gurús distorsionan los datos, al calor de una sociedad desorientada y anestesiada por las fake news. En este escenario, es una irresponsabilidad inaceptable lo que hace Lidia Senra y una vergüenza el laissez faire de la tribu mareante.