El Correo Gallego

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EDITORIAL

El 'milagro' de Martiño Noriega

24.05.2019 
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DEBERÍA HACERSE MIRAR Martiño Noriega ese milagro suyo de haber conseguido una inusual unanimidad de los tres alcaldables entre los que está, si los sondeos no yerran, el próximo inquilino de Raxoi: todos alertan de que Santiago no soportaría cuatro años más con un gobierno del mareante líder de Compostela Aberta. Lo que hicieron en el debate de EL CORREO Goretti Sanmartín (BNG), Sánchez Bugallo (PSdeG) y Agustín Hernández (PPdeG) fue verbalizar un estado de opinión mayoritario entre una veciñanza convencida de que en las urnas del 26 de mayo hay que pasar página, sí o sí, para no empujar a la capital a un abismo catastrófico, de consecuencias quizás irreparables. No se trata de una advertencia catastrofista, en absoluto, sino del análisis cabal del escenario de degradación que deja Noriega en herencia, tras cuatro años de (des)gobierno y de ausencia de gestión, sin un proyecto propio que llevarse a la boca y del que poder presumir. Sanmartín, Bugallo y Hernández desgranaron en Correo TV -los incrédulos pueden ver el debate en nuestra web- el sonrojante rosario de incumplimientos de un alcalde que ha dilapidado a manos llenas la marea de ilusión con la que ganó los comicios de 2015. No es un invento de la oposición -donde hay papeles...- que CA fue incapaz de avanzar en la revisión del Plan Espacial del Casco Histórico, mientras la almendra agoniza; como no lo es que no ha sabido tomar medidas para frenar la sangría de población, el goteo de cierres de negocios tradicionales y el monocultivo de tiendas de suvenires, o que ha pinchado en la política de ayudas a la rehabilitación, que la ciudad espera como agua de mayo. Tampoco son un invento, claro que no, las fochancas, las aceras en pésimo estado de conservación, las carencias de servicios en el rural compostelano, los problemas recurrentes con los comedores escolares, el esperpento de la depuradora, el deplorable funcionamiento del transporte público y de la recogida de basuras, o las concesiones caducadas desde hace años. Se mire hacia donde se mire, el balance de Noriega se resume en una palabra: inanidad; vano, fútil, inútil, según definición de la RAE. La única buena noticia de un mandato que comenzó con el good morning, Vietnam! y que termina incendiado por el napalm dialéctico es que, si pierde, se irá. ¡Tanta paz lleve como descanso deja!