El Correo Gallego

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EDITORIAL

¡No disparen sobre los exministros!

12.02.2019 
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SABEMOS QUE ES DIFÍCIL resistirse a la tentación de llenar las mochilas de los políticos con las culpas de todas las desgracias. Casi seis años después del accidente ferroviario del Alvia en Angrois, en la fatídica curva de A Grandeira, Galicia sigue de luto por las ochenta víctimas mortales y por decenas de pasajeros de aquel convoy y de familiares que todavía hoy conviven con dolorosas secuelas psicológicas. Casi seis años después de la tragedia, el maquinista y un cargo del Adif son los únicos imputados por el Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago. Casi seis años después de aquella noche negrísima, dos exministros de Fomento comparecieron ayer en el Congreso ante la comisión parlamentaria de investigación. Lo más importante de lo que dijeron José Blanco y Ana Pastor es, en el plano humano, su empatía con las víctimas, su dolor solidario -"comparezco todavía hoy impresionado por la tragedia", comenzó su intervención el hoy eurodiputado; "a sus familias, sus seres queridos y todos sus amigos, quiero transmitirles, de corazón, mi respeto, afecto y solidaridad", arrancó la presidenta de las Cortes- y su relato ajustado a los hechos, sin trampa ni cartón. Uno y otra han guardado durante estos años difíciles un comportamiento guiado por la prudencia y por el más absoluto respeto hacia el sufrimiento de las víctimas, sin entrar en debates minados ni mucho menos prestarse a polémicas que solo añadirían dolor al dolor. Blanco y Pastor, Pastor y Blanco soportaron con estoico sentido de la responsabilidad relatos trufados de fake news sobre el alcance real de sus respectivas intervenciones en el diseño, construcción, seguridad y puesta en servicio del AVE a Galicia. Ayer sí hablaron, con la cabeza y con el corazón, y de la catarata de explicaciones que ofrecieron en sede parlamentaria nos parece relevante destacar que ninguno de los dos participó de estrategia alguna para construir una versión ad hoc, interesada, sobre el siniestro; que no tuvieron conocimiento del cambio del sistema ERTMS, y que ambos dedicaron los recursos necesarios para garantizar una línea de alta velocidad entre Galicia y Madrid competitiva en su integridad y en beneficio de los ciudadanos. Las verdades de ambos suenan creíbles, aunque no sirvan para volver al segundo anterior a una catástrofe que nunca debió ocurrir. En cualquier caso, disparar sobre los dos exministros no nos parece, sabiendo lo que sabemos, que haga justicia a las víctimas del Alvia.